¿Cuál sigue siendo el problema fiscal de Guatemala?

Cada año, con mucha tristeza por el futuro de Guatemala, he encontrado discusiones muy pobres sobre el tema fiscal, un debate en el cual, año con año se recoge más de lo mismo, que busca culpables donde no los hay, y sobre todo que desperdicia en cada elaboración una ventana de oportunidad política para redefinir el rumbo como nación.   Analicemos un poco el tema.

El actual gobierno desperdició la oportunidad en el 2015 de tener un presupuesto que se ajustará a sus propuestas de campaña, y así lograr un primer año de alta ejecución y dar resultados a la población, lo que le permitiría agenciarse de más capital político para empujar los cambios que el sistema necesita. Por el contrario el resultado fue una baja ejecución presupuestaria, sumado a una acelerada pérdida del capital político del presidente y prácticamente condenó al partido de gobierno a no tener oportunidades de ser competitivo en las elecciones del 2019. Resumen, se pierden las ilusiones que generó un presidente más y otro partido más que llegó a gobernar, el cual correrá con la suerte de sus anteriores.

Para el 2017 el actual gobierno basa su plan fiscal en dos ejes principales: el primero es fortalecer la recaudación fiscal, sin importar los excesos que pueda cometer la SAT y por supuesto sin un análisis de los daños que estos excesos están ocasionando a la actividad empresarial y al clima de inversión en el país. Esta presión fiscal le va dar ingresos en el 2016 y 2017, mientras que en el 2018 la falta de inversión y de certeza se empezará a sentir, aumentará la informalidad, disminuirá de la actividad económica con su respectiva disminución en los ingresos fiscales. El segundo eje es lo que llamaron un presupuesto participativo, y en su elaboración convocaron a la sociedad civil para que hicieran propuestas, y de esta idea resultó una larga lista de deseos, sin prioridades. El resultado de presentar un presupuesto que no tiene rumbo, al igual que en el 2016 deja a cada ministro a cargo de la dirección que le quiera dar a su institución, es un año más perdido, y a eso se debe sumar que esa lista abierta de deseos estará muy lejos de la realidad, generando nuevos focos de ingobernabilidad.

Los analistas están perdiendo la brújula y los políticos hace rato que la perdieron al apoyar un plan para que las empresas paguen más impuestos, (de forma justa o injustas) ya sea en el presente (reformando las leyes, como el secreto bancario)  o en el futuro endeudando más al país, pues insistir en cubrir o aumentar el gasto público no es el principal problema que afecta el desarrollo de Guatemala, sino la desviación, el derroche y robo de los impuestos por los gobernantes, pasados y presentes.

Es importante revisar los datos y la historia de los países que hoy son ricos. Ningún país del mundo ha resuelto sus problemas de pobreza, desempleo y bajo crecimiento, aumentando impuestos o aumentando la recaudación fiscal en relación con su Producto Interno Bruto.  Los problemas de la pobreza se resuelven incrementando la inversión, con la presencia de pequeñas, medianas y grandes empresas, las cuales huyen de los países con más impuestos y presiones fiscales, así como huyen también de la incertidumbre política y económica.

El plan presentado por el Director de la SAT para seguir persiguiendo empresarios, (buenos y malos), podrá ayudar a aumentar la recaudación fiscal, pero no ayudará al desarrollo económico y tampoco a los más pobres.

El presupuesto participativo de gastos presentado por el Ministro de Finanzas, cerca de los 79 mil millones, podrá ayudar a aumentar el gasto público como porcentaje del PIB (para alegría de algunos analistas) pero solo traerá desequilibrios fiscales que llevarán al gobierno a un nuevo endeudamientos sin posibilidades sanas de pago.  Los problemas de la ineficiencia del gobierno actual (y pasados también),  no son resultado de la existencia del grupo denominado “la línea”, que organiza la evasión o elusión fiscal, sino de un irresponsable e improductivo gasto público, que en nada apoya un mayor crecimiento económico.

Si en realidad un gobierno quiere ayudar al desarrollo de Guatemala, debe presentar planes para reducir el gasto público, aumentar su productividad, detectar sus desvíos, transparentar su destino y recuperar los recursos robados en el pasado.

La solución a los problemas de ineficiencia en el gasto público, déficit fiscal, deuda pública  y pobreza no está por el lado de mayores impuestos y controles fiscales a las empresas, sino en limitar los gastos de los gobernantes y establecer una mayor vigilancia en el uso de los recursos.  Es la desviación, el derroche y robo de los impuestos por los gobernantes lo que no nos permite romper el círculo vicioso de malas instituciones de justicia que da como resultado malos políticos y malas políticas públicas.

No es dando más dinero a los gobernantes que se solucionan los problemas de delincuencia, pobreza, violencia, desnutrición, mala educación, etc. es invirtiendo los ingresos fiscales, primero en más y mejores controles y luego en proyectos priorizados.

Cristian Álvarez
Director
Centro de Análisis de las Decisiones Públicas

¿Cómo afectan los paros en la economía del país, podrían haber alternativas?

Los paros y bloqueos siempre generan gastos adicionales a empresarios y ciudadanos, unos pierden más que otros dependiendo del producto y actividad. Seguro un vendedor rutero pierde más que un doctor. Y un distribuidor de melocotones pierde más que uno de telas.

Un costo que sube de forma peligrosa, que no se ve pero existe, es el aumento de riesgo país. Los compradores de fresas de Canadá ven que es mejor negociar con otros proveedores pues en Guatemala hay muchas posibilidades de incumplimiento. Hay negocios que se van a dejar de hacer. Los importadores buscarán comprar en Chile o Colombia, aunque sea más caro, pero hay menos riesgo. Eso lo pagaremos todos los guatemaltecos pues menos actividad empresarial genera menos demanda de empleados, aumenta el desempleo y bajan los salarios.

Conociendo Guatemala y sus procesos, la prepotencia, es la peor alternativa. Hay muchos problemas, la falta de diálogo solo polariza y manda el mensaje que no podemos resolver nuestras diferencias en una mesa y tiene que ser con huelgas o con el uso de la fuerza. La huelga y la policía debe ser la última opción y no la primera.

Poner a funcionar otra vez el ferrocarril

En este tema de transporte de mercadería también se ha mencionado la idea de poner a funcionar otra vez el ferrocarril, ¿consideras que ayudaría o qué otros medios de transporte debería implementarse en Guatemala?

Estados Unidos y Argentina lograron altos niveles de riqueza a principios del siglo XX en parte por su red de ferrocarriles, los trenes llegaban a todo el país y a los principales puertos. Transportar mercaderías en ferrocarril es más barato, lo cual termina beneficiando a los ciudadanos.

Si hace falta el tren en Guatemala, que conecte las principales ciudades con los puertos y aeropuertos, con México, El Salvador y Honduras. Pero no solo necesitamos trenes, también necesitamos inversión en los puertos y en los aeropuertos y mejores carreteras. El problema es que no alcanza el presupuesto del Estado para más y mejores vías de comunicación. Por supuesto necesitamos mejorar la gestión de las aduana, pues no funciona tener buenos puertos y que los trámites para sacar de la aduana los contenedores tomen dias. Tampoco se aprovechan buenas carreteras si se pierden muchas horas en la frontera con Honduras o El Salvador.

De nuevo hay que recurrir a los ahorros de los privados y a la iniciativa empresarial para desarrollar el país. Es fácil ver que se necesita desde hace varios años; el anillo metropolitano de la ciudad de Guatemala, de la ciudad de Chimaltenango, de Barberena, de Cuyotenango y pronto en la entrada a Mazatenango por mencionar algunos. Hay que ampliar a cuatro carriles la carretera a Izabal, Cobán, Frontera con el Salvador, de Xela a San Marcos, de nuevo por mencionar las que son urgentes. Pero es importante recordar que la infraestructura vial, así como los puertos y aeropuertos deben siempre tener capacidad ociosa, es decir, se deben construir pensando en que funcionen los próximos 15 años con holgura.

Las principales carreteras que ya existen se deben concesionar para que los privados cobren peajes y las mantengan en buen estado, y parte de lo que se recaude se debe destinar a la construcción de caminos vecinales y mejorar carreteras de menor importancia. También se debe incentivar la participación de los privados en la construcción de nuevas carreteras, el periférico de Chimaltenango, de la ciudad de Guatemala y de Barberena debe ser construido inmediatamente con capital privado y cobrar peaje.

Un porcentaje de las utilidades de los peajes que se cobren por el uso de las carreteras ya construidas y de lo recaudado por las nuevas concesiones, debe ir al gobierno y utilizarse específicamente para construir caminos vecinales, donde los privados no estén interesados en invertir.

Por supuesto las tarifas autorizadas y las utilidades de estas empresas deben estar a la vista del público, para garantizar transparencia y poder medir los beneficios de la participación privada en este tema tan importante para el desarrollo de Guatemala.

Ganó Trump: el mundo está cambiando

Hoy compartimos la opinión del Dr. Carlos Sabino sobre los resultados de la elección en Estados Unidos. La cual esta publicada en Panampost

Carlos Sabino

Ha sido un golpe brutal para la izquierda: Donald Trump, contra todo pronóstico y contra los políticos tradicionales, la prensa y la academia, se ha apuntado un triunfo resonante que puede cambiar el mundo, pero que sobre todo muestra lo mucho que el mundo ya ha cambiado. Un electorado harto del lenguaje políticamente correcto, del crecimiento del estado y de las propuestas que llevan al socialismo, ha elegido romper con el sistema y decirle un tremendo NO a los políticos tradicionales de Estados Unidos. Y ese es el mismo NO que los colombianos han lanzado al mundo, rechazando el triunfo de las narcoguerrillas de las FARC en la mesa de negociaciones después de que fueran vencidas en el campo de batalla.

 

La izquierda, en todas partes, está en retroceso. Han perdido los burócratas de la Unión Europea con el Brexit, con la derrota de Cristina de Kirchner en Argentina, con el resultado de las elecciones en Guatemala, Perú y Chile, con la deposición de la presidente de Brasil y el hundimiento de la socialdemocracia en muchos países de Europa. Las Naciones Unidas, los Premios Nobel como Obama y Santos y hasta el rey de España han quedado al descubierto: el camino no es el socialismo, ya sea este dictatorial como en Cuba o Venezuela o democrático y light como el de Obama o Bachelet.

 

Es cierto que muchas de las ideas de Trump son preocupantes y que solo el tiempo podrá decir hasta qué punto su posición en favor del proteccionismo no resulta un peligroso cambio. Pero la hegemonía de la política tradicional se ha quebrado y soplan nuevos aires en todo el mundo.

Es tiempo ahora de que, los que luchamos por la libertad, aclaremos y expongamos nuestras ideas sin temor y sin miedo a lo políticamente correcto.

Fuente: https://es.panampost.com/author/carlos-sabino/

Una visión clásica del problema conocido como “la tragedia de lo común”

1968 Garrett Hardin publicó un dilema donde explicaba una situación en la cual varios individuos, motivados solo por el interés personal y actuando independiente pero racionalmente, terminan por agotar o destruir un recurso común y finito. Hardin exponía un problema a la mano invisible de Adam Smith en el cual cada individuos que persiguen sus propios fines terminan beneficiando al resto.

El dilema acontece de la siguiente forma, imaginemos un gran lago de propiedad estatal o pública en el cual todos puedan pescar los pescados que ahí habitan. El lago no le pertenece a nadie en específico, ni los peces tampoco, hasta el momento en que son pescados, es en ese momento que los peces tienen dueño. El lago también sería un estupendo lugar para arrojar basura y cualquier tipo de desecho, nadie sería capaz de velar por su cuidado porque no tiene dueño y mucho menos limpiar los daños ocasionados. Todos y nadie son responsables por la salud del lago.

Mientras la población de consumidores o demandantes no superen la oferta de recursos que el lago pueda ofrecer, no habría problemas, pero cuando los bienes se vuelven escasos luego de un determinado tiempo, surgen los problemas, por ejemplo, los peces solo llegarían a una edad joven porque serían pescados antes de que maduraran, el agua no podría ser consumida ya que todos ensuciaron el lago. ¿Por qué una persona dedicaría sus esfuerzos a cuidar el lago para que venga otro en cualquier momento y se lleve los peces? Caer en la trampa de la propiedad pública, es confiar que un político administre de manera eficiente los recursos. Pero, ¿eficiente para quién? Los políticos al igual que cualquier ser humano buscan el interés personal, incluso si creen buscar el bienes común. El bien común es un concepto abstracto, ya que lo que es bueno para algunas personas, no lo es para otras.

En la actualidad podemos ver este problema en todos los recursos que son públicos o estatales. El estado entrega concesiones de uso o explotación a grupos privados, y estos se encargan de extraer y explotar estos recursos como un pozo sin fondo y como si las acciones no tendrían consecuencias a largo plazo. Esta es la tragedia de lo común. En un sistema de libre mercado, el lago y cualquier recurso natural podría ser privado, lo que haría al dueño responsable por la contaminación o daño que ocasione su explotación. El propietario podría cuidar el lago, al igual que el ganadero que administra su finca cuida a sus animales. Criaría los peces más gordos y se encargaría que nadie ensuciara su algo, ya que eso afectaría directamente su rentabilidad.

Cada disminución de la oferta de determinado recurso con respecto a la demanda del mismo, ocasionaría un aumento del precio considerablemente, que racionaría el uso del recurso y a su vez crearía espacio para un mercado alternativo que solucione el problema de dicha demanda a precios accesibles para el consumidor. Un claro ejemplo reciente, fue la creciente demanda de petróleo por parte de china, lo que hizo disparar los precios del petróleo y muchas materias primas, creando espacio para mercados alternativos de energía que antes no se habían pensado, como la energía eólica, termoeléctrica, hidroeléctrica, solar, Biomasas, etc. Los políticos a diferencia del mercado, no tienen la información necesaria para administrar un bien común. Estos colocan precios artificiales y entregan los recursos a grupos económicos privilegiados, comúnmente como favores. Ya que todos buscamos el interés personal, ¿Cuál sería la forma más ética y utilitaria para apropiarse de estos recursos? Sin duda la propiedad privada.

Ante unos votantes enfadados, las élites reprueban la democracia

Un artículo muy sensato sobre las Consultas Populares.

Está cada vez más claro que la “democracia” solo existe cuando los votantes eligen la opción preferida por ciertos expertos y políticos. Cuando los votantes van por otro camino, bueno, simplemente hay demasiado de esa cosa democrática por ahí.

Tras el voto del bréxit, el fenómeno Trump y el voto húngaro para restringir la inmigración, la izquierda global se ha dado cuenta de que hay que hacer algo para empezar a atacar la idea de la democracia sin restricciones, una idea que han estado promoviendo durante más de un siglo. Al darse cuenta de que los referéndums y las iniciativas populares proporcionan una vía para los votantes para eludir la voluntad de las élites, políticos y periodistas han aunado fuerzas para denunciar la misma idea de la democracia directa.

Para lanzar este nuevo ataque ideológico contra la democracia, el New York Times, este mismo mes, publicó “Por qué los referéndums no son tan democráticos como parece”. En él, los periodistas se pusieron a trabajar encontrando a numerosos “expertos” que describirían el proceso del referéndum democrático como “sin sentido” y “peligroso”.

El artículo, que ni siquiera se molesta en presentar el punto de vista a favor del referéndum, cita multitud de políticos, economistas y otras élites con una visión sombría de los votantes que votan sí a cambios políticos como el bréxit. El economista Kenneth Rogoff, que quiere aumentar enormemente el poder que tienen los banqueros centrales no elegidos sobre los ciudadanos privados, califica al proceso del referéndum como “una ruleta rusa para las repúblicas”.

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Las instituciones y la trampa del éxito

Es importante entender que el crecimiento económico no es resultado de un milagro, es resultado de muchas variables, que debemos estudiar, entender y sobre todo difundir. El siguiente artículo aporta mucho para por qué crecen las naciones y por que dejan de crecer.

Esta perspectiva acerca de las condiciones que promueven el desarrollo económico ha sido complementada por otra, que trata de explicar por qué ciertas naciones altamente desarrolladas pierden dinamismo y entran en largos períodos de decadencia.

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http://ellibero.cl/ideas-libres/por-que-pueden-fracasar-los-paises-desarrollados-lecciones-del-ejemplo-de-europa-occidental/

Economía para la Educación

Durante el mes de septiembre del corriente año, los profesionales de diferentes especialidades residentes en San Marcos, tuvieron la oportunidad de compartir un Café Socrático con el Licenciado Cristian Álvarez, Director del Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas -CADEP- de la Universidad Francisco Marroquín. Reunión que desde un inició, despertó el interés de todos los asistentes; quienes no dudaron en exponer los diferentes motivos y circunstancias que hoy en día agobian a la educación nacional de Guatemala. Los asistentes, en su mayoría licenciados en Pedagogía y Ciencias de la Educación, así como supervisores del nivel medio y primario de las ciudades de San Pedro Sacatepéquez y San Marcos, mostraron mucho interés en la exposición del Licenciado Álvarez al abrir un tema educativo con énfasis en economía

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Y es que no es extraño, que en su mayoría, todos los guatemaltecos suponen que  la educación es un tema aparte, y totalmente distinto a la economía, lo cual queda desmentido ya que sin educación no hay recursos económicos factibles para mejorar la calidad de vida, esto es un hecho irrefutable y es por eso que muchos jóvenes e incluso personas adultas, se esfuerzan diariamente para estudiar y alcanzar un nivel superior educativo, lo cual indudablemente abre nuevas puertas de oportunidad para el que se esfuerza haciéndolo.

Claro está, que el hecho de poseer un título universitario no garantiza en ninguna manera que los ingresos económicos suban o mejoren, en vasta cantidad de casos se puede observar que no es así; que por el contrario, personas sin estudio cuentan con más y mejores recursos económicos, en comparación con profesionales, que en muchas ocasiones están subempleados, o incluso desempleados. La pregunta del millón es: ¿Qué pasó aquí, por qué una persona analfabeta se supera más en la vida que un profesional graduado?; la respuesta es sencilla, la persona analfabeta activó su poco y escaso conocimiento en emprender un negocio u ofrecer algún servicio, mientras que la persona “educada” no ha querido o no ha podido hacerlo.

En este punto fue donde Cristian Álvarez, hizo énfasis y recalcó la necesidad de entender que los educadores (maestros, directores, tutores, profesores, catedráticos, docentes, facilitadores) tienen la responsabilidad no solo de transmitir el conocimiento teórico y repetitivo a sus estudiantes, sino despertar en ellas y ellos, el espíritu emprendedor, el cual, indudablemente inicia con el maestro, quien no tiene la opción, sino la obligación de aprender y conocer más acerca de la economía.

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Por ahí se cuenta que desde años atrás en Guatemala, los padres de familia prefieren no enviar a sus hijos a las escuelas, ya que para ellos representa mano de obra disponible, ayuda las 24 horas, los 365 días del año, de parte de los hijos, esto debido a que todos necesitan “comer”, y esto solo se logra cuando toda la familia se activa económicamente. En realidad es una paradoja, porque si los niños no asisten a la escuela, entrarán en un círculo vicioso, debido a la falta de educación, lo cual se traduce en pobreza y pobreza extrema.

En conclusión, es indispensable entonces que todos dejemos de ser analfabetas económicos, porque este analfabetismo es peor que el analfabetismo normal (no saber leer y escribir). En la medida que aprendamos más de economía, entonces veremos la necesidad de auto educarnos o recurrir a gente experta que nos enseñe a leer, escribir, contar, sumar o multiplicar. Como lo mencionó Cristian Álvarez en el café socrático, hoy en día se hace indispensable la economía para la educación, y cambiar ese círculo vicioso en un círculo virtuoso de conocimiento práctico de la economía.

Lic. Alder Edilzar GodÍnez Navarro
Profesor universitario y Consultor independiente