De nuevo están de moda en el congreso ser tránsfuga, y es natural, pues los diputados actúan especulando donde sus esfuerzos obtendrán más retornos. Definamos esfuerzos y retornos: los retornos que buscan los políticos son “poder”, y en un ambiente democrático se alcanza ganando votos, es decir, buscan maximizar votos. También hay otra forma de poder y de obtener retornos, y en lenguaje coloquial se les dice “cuotas de poder”, por ejemplo, ser del grupo cercano al presidente, permite obtener recursos del estado y favores. Las “cuotas” también se adquieren siendo parte de una bancada fuerte en el congreso que permita negociar que las obras lleguen a los distritos de interés de los políticos. Y hay más cuotas de poder, como nombrar magistrados y jueces, estar en algunas directivas de las entidades descentralizadas, etc. Ahora definamos esfuerzos; el más inmediato que viene a nuestra mente es el tiempo y el dinero que se invierte en la campaña, pero también están las redes de líderes, muchas veces con intereses complejos, que movilizan votantes a favor del político. También están las promesas de campaña que si bien no hay obligatoriedad de cumplirlas, al no responder frente a los líderes se da un desprestigio del político.
Los diputados, para lograr la reelección (maximizar su retorno) buscan cumplir las promesas que hicieron a sus líderes; como alcaldes, cocodes, sindicales, patrulleros, etc. Y el medio más económico (minimiza sus costos) es estar cerca del poder o tener posibilidades reales de acceder al poder, pues esto les permite con recursos ajenos, ganar votos, por medio de atender las peticiones de algunos de sus electores (Ojo que no es necesariamente corrupción, es más, este es el juego de la democracia).
Por eso los diputados salen de los partidos que su futuro ya no es de esperanza y se dirigen a los partidos que están creciendo y se perfila como “el que le toca” ganar la próxima elección o que cuentan con un buen caudal político dentro del congreso, y por supuesto, al inicio con el partido de gobierno que tiene el atractivo de la chequera.
Obviamente si estos grupos nuevos no logran consolidarse o el Partido de gobierno se desgasta, los políticos buscarán otros partidos o intentaran hacer los propios.
El problema no es la libertad de cambiarse partido, es decir, no resolvemos el problema creando una ley que prohíba ser tránsfuga. La solución al problema es compleja, pues hay muchas causas intrínsecas a la misma democracia y otras en la ley de partidos políticos que agravan la cosa. Pero hay una que no recuerdo oír muy seguido y son las autoridades del partido, quienes al ver un abandono importante de su membresía deberían renunciar y permitir nuevos liderazgos. Renovar el comité ejecutivo es la única forma de salvar un partido en decadencia y probablemente para consolidar el sistema de partidos políticos el cambio deba ir en hacer públicos los datos de quienes tienen derecho a votar en la elección del Secretario General de los partidos políticos y por supuesto, buscar que la elección de diputados sea nominal y no por listas.












