La Protección a los productos Nacionales

Día a día cada persona consume productos que van desde cuidado personal a alimentos. Rastrear el origen de los mismos no es complicado, pues muchos de los productos que consumimos sabemos su origen y en resumen son; extranjeros o nacionales. En términos sencillos cada consumidor debe escoger un producto extranjero o uno nacional. Pero algunas veces el gobierno toma la decisión por el consumidor y decide (sin dejar opinar al consumidor ni participar al productor extranjero) que el producto nacional es el ganador. Con esto la diversidad de productos que se ofrecen en el mercado nacional disminuye, pues para hacer ganar al “productor nacional” el gobierno debe establecer una serie de obstáculos a la importación; los cuales van desde impuestos a excesivas clasificaciones aduaneras.

Como es de esperarse muchas empresas extranjeras se retiran del mercado pues no logran sobrellevar las distintas trabas gubernamentales, afectando de manera directa al consumidor quién en primera instancia pierde una serie de productos que podría consumir (mejores productos o más económicos). Pero estas políticas proteccionistas no solo afectan a los productores extranjeros y a los consumidores naciones, pues varios empresarios nacionales pierden la facilidad de importar materias para elaborar sus productos; ya que en aduanas las trabas impiden el fácil acceso teniendo como consecuencia un aumento en costos y un alza en los precios con lo que disminuye la competitividad en el mercado de los mismos.

A estas alturas es relevante preguntar: si no hay aparentes beneficiarios, ¿para qué inducir más impuestos de importación y más trámites en las aduanas? La respuesta; pues si bien el empresario promedio debe de luchar por su lugar en el mercado, existen otros que se hacen de influencias gubernamentales para beneficiarse a costa de políticas extractivas que nada tienen que hacer con el beneficio de la población. De esta manera con un aumento en aranceles, una clasificación más estricta o bien agregar un ingrediente más a la lista, como una vitamina más al azúcar, se impide la “competencia extranjera” del mercado nacional. Con este proceder, quienes se benefician del proteccionismo pierden cualquier incentivo para realizar un producto de calidad, pues de cualquier manera el gobierno vela por que sea ese producto el consumido en el país sin importar que no sea el mejor en el mercado.

Entonces por qué no permitir que sean los consumidores quienes libremente elijan cuál producto deseen consumir. Por qué no dejar que sea el producto de calidad y mejor aceptación el ganador en el mercado y que cada empresa busque su lugar bajo una competencia realmente justa y sana. Y esto aplica tanto a nivel nacional como internacional, pues si bien deseamos importar el mejor producto para nuestro consumo, lo mismo sucede con cada ciudadano de los distintos países del mundo. Debemos cuidarnos de políticas proteccionistas; que acrediten a políticos para decidir que producto debemos consumir. Políticas que en nada benefician al consumidor, al empresario promedio y en grandes rasgos al país.

Colaboración
María José Quezada
Estudiante Relaciones Internacionales
Universidad Francisco Marroquín

AVISO IMPORTANTE: El análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.

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