¿De quién es el agua?

Es de conocimiento de todo ser humano que el agua es el líquido esencial para la existencia de la vida en el planeta Tierra y a lo largo del tiempo, esta necesidad ha llevado a todas las personas a crear el tema caótico que el agua se va a acabar, cuando ese paradigma es resultado de la incapacidad de tratarla. Estas conferencias nos sirvieron para traer a la discusión las responsabilidades que implica el agua, no solo el marco legal  que contempla el derecho al uso y gozo de la misma (de Guatemala y El Salvador). Estos espacios perfectos con el fin de discutir ideas, perspectivas entre jóvenes y profesionales expertos para concluir en soluciones basadas en la realidad y cambiar esta misma por convicción.

En el conversatorio surgieron ejemplos, donde pudimos reflexionar como muchos candidatos a ocupar cargos públicos se “comprometen” (haciendo parecer que es un acto voluntario y amor por las personas) a servir este líquido imprescindible para la vida humana a ciertas comunidades por intereses electorales, cuando en realidad no tienen acceso cada uno de las personas, porque no existen responsabilidades y compromisos sobre brindar el servicio con calidad y niveles de salubridad adecuados.

Vivimos bajo el engaño que las tarifas que pagamos es porque el agua se va a acabar y creemos que aparecen “hombres con súper poderes” para brindarla (como que si fuera gratis) e ignoramos la incapacidad de los “hombres con súper poderes” que ocupan los cargos públicos de administrarla, porque es más fácil responsabilizar a otros que tomar propiedad sobre el agua.

La propiedad del agua puede ser estatal, municipal, comunitario o privada. Al concluir las sesiones dejamos pendiente otra pregunta que no está fuera de lo normal: Qué la opción estatal tome propiedad del agua significa ¿acceso, gozo, uso y agua de calidad para todos por cada centavo que se paga?

Colaboración
Diego Alejandro Jiménez Escobar
Presidente Fundación Salvadoreña para la Educación, Investigación Científica y Desarrollo Democrático – FUNDAID

AVISO IMPORTANTE: El análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.

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