Poner a funcionar otra vez el ferrocarril

En este tema de transporte de mercadería también se ha mencionado la idea de poner a funcionar otra vez el ferrocarril, ¿consideras que ayudaría o qué otros medios de transporte debería implementarse en Guatemala?

Estados Unidos y Argentina lograron altos niveles de riqueza a principios del siglo XX en parte por su red de ferrocarriles, los trenes llegaban a todo el país y a los principales puertos. Transportar mercaderías en ferrocarril es más barato, lo cual termina beneficiando a los ciudadanos.

Si hace falta el tren en Guatemala, que conecte las principales ciudades con los puertos y aeropuertos, con México, El Salvador y Honduras. Pero no solo necesitamos trenes, también necesitamos inversión en los puertos y en los aeropuertos y mejores carreteras. El problema es que no alcanza el presupuesto del Estado para más y mejores vías de comunicación. Por supuesto necesitamos mejorar la gestión de las aduana, pues no funciona tener buenos puertos y que los trámites para sacar de la aduana los contenedores tomen dias. Tampoco se aprovechan buenas carreteras si se pierden muchas horas en la frontera con Honduras o El Salvador.

De nuevo hay que recurrir a los ahorros de los privados y a la iniciativa empresarial para desarrollar el país. Es fácil ver que se necesita desde hace varios años; el anillo metropolitano de la ciudad de Guatemala, de la ciudad de Chimaltenango, de Barberena, de Cuyotenango y pronto en la entrada a Mazatenango por mencionar algunos. Hay que ampliar a cuatro carriles la carretera a Izabal, Cobán, Frontera con el Salvador, de Xela a San Marcos, de nuevo por mencionar las que son urgentes. Pero es importante recordar que la infraestructura vial, así como los puertos y aeropuertos deben siempre tener capacidad ociosa, es decir, se deben construir pensando en que funcionen los próximos 15 años con holgura.

Las principales carreteras que ya existen se deben concesionar para que los privados cobren peajes y las mantengan en buen estado, y parte de lo que se recaude se debe destinar a la construcción de caminos vecinales y mejorar carreteras de menor importancia. También se debe incentivar la participación de los privados en la construcción de nuevas carreteras, el periférico de Chimaltenango, de la ciudad de Guatemala y de Barberena debe ser construido inmediatamente con capital privado y cobrar peaje.

Un porcentaje de las utilidades de los peajes que se cobren por el uso de las carreteras ya construidas y de lo recaudado por las nuevas concesiones, debe ir al gobierno y utilizarse específicamente para construir caminos vecinales, donde los privados no estén interesados en invertir.

Por supuesto las tarifas autorizadas y las utilidades de estas empresas deben estar a la vista del público, para garantizar transparencia y poder medir los beneficios de la participación privada en este tema tan importante para el desarrollo de Guatemala.

¿Quién está a cargo de tu educación?

Podemos agrupar la educación en tres tipos, e identificar quién es responsable de guiar dicha educación.

La primera es la educación en principios y valores. La familia es la encargada de ensenarle a los hijos que existen medios virtuosos o viciosos, que el fin no justifica los medios, pues hay acciones buenas o malas. La honestidad, la honradez se aprenden en casa.  Educar a los hijos para que entiendan la diferencia entre el bien y el mal es función de los padres, ayudados por las iglesias y grupos religiosos.

La segunda, es la educación técnica, la cual te brinda herramientas para poder ser productivo en la sociedad. Es el colegio, los institutos, quienes están a cargo. Acá aprender a ser gerente, contador, inglés, computación.

Y la tercera, es educación cívica, la cual nos debe ayudar a entender cómo funciona la sociedad. Cuál es la función del gobierno y la municipalidad.  Qué puedo hacer yo para mejorar mi  entorno.

Quien está a cargo es un poco difuso. Tu familia puede tocar el tema, aunque muchas veces prefieren no hablar ni de política, ni de religión en casa.  El servicio religioso toca el tema, aunque está muy claro que religión y política no se mesclan. Los colegios y universidades dan algunas clases sobre la vida cívica y democracia, pero muy poco, pues a los alumnos les interesa temas más puntuales.  Los partidos políticos enseñan a medias, pues dicen lo que ellos ven como política, es decir, lo que les conviene.   La sociedad civil, son una mezcla de corrientes ideológicas e intereses, sin tener la verdad en la mano.

Quedas tú, como responsable de dedicarle tiempo a formar tus ideas sobre la vida en sociedad, sobre tu función como ciudadano, y tu esfuerzo es lo que forma la opinión pública y será esa suma de opiniones la que dará rumbo, en democracia, a la vida económica, política y social. Con sus cosas buenas y malas, pues no toda acción trae buenos resultados, hay algunas que nos empobrecen.

Eres tú, quien debe decidir aprender sobre ética, leyes, política y economía.  Nosotros en este espacio esperamos poco a poco ir abordando temas que son de suma importancia para comprender la lógica de la cooperación social, para entender el proceso que permite que se de la división del trabajo y sus beneficios, como esta ordenado y coordinado este proceso.

Gracias por abrirnos un espacio en tu mente, gracias por preocuparte por todos nosotros, pues en democracia, tu opinión cuenta, tu opinión da forma a nuestras instituciones políticas, económicas y jurídicas. Y hay que recordar que no todas las instituciones son las correctas, no todos los caminos nos conducen a buen puerto.

Filosofía enlatada con 120 personas…

Es curioso que desde que utilizo más frecuentemente el transporte urbano de la ciudad o como comúnmente le llamamos  “Las camionetas”,  logro observar las caras de ciudadanos de a pie, -como yo-, sin privilegios, sin grupos de presión, sin lobbies, sin banderas políticas, ni siquiera pertenencia a un gremio influyente de esta mal llamada Nación; En si, el grupo de ciudadanos que los enfermizos llaman la clase baja o el Pueblo.

Durante el transcurso de cada viaje en el que voy enlatado con otras 120 personas dentro de esos botes de basura públicos con ruedas, trato de leer y escudriñar en los rostros, en las conversaciones, en las miradas perdidas, inclusive, hasta en la “moda” urbana el verdadero sentir de esas personas.  Es increíble ver que la gente no le interesa el tema de “Nación”, “Soberanía”, “Sociedad”, “Ecología”, “Recursos Naturales”, etc.  Le interesan los precios de la canasta básica, de cuanto suben (o bajan) los precios de los servicios como “La luz” y “el agua”, de donde se compran cosas más baratas; En si: Su propia sobrevivencia.  Se interesan muchísimo por la violencia que es muy democrática en su ira que se ve reflejada en las miradas cristalinas de estos usuarios en esa ruleta rusa que es viajar en camioneta de A a B.

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¿Somos analfabetas económicos?

Solamente un puñado de charlatanes se atreve a pontificar respecto a la física nuclear o la química si nunca ha estudiado el tema.  Sin embargo, muchos formamos contundentes opiniones políticas y económicas a pesar de ser analfabetas en ambos campos.   El doctor en economía y autor de “Straight Talk About Economic Literacy” y del libro The Myth of the Rational Voter, Bryan Caplan, opina que este tipo de analfabetismo es socialmente peligroso.  Hoy por hoy, la mayor parte de la agenda de cualquier gobierno es de índole económica.  Los votantes y sus representantes están determinando los linderos del ámbito de acción privada y colectiva, delimitando el comercio internacional y fijando diversas regulaciones de la actividad económica.   Lo más preocupante es que carecemos de los incentivos para salir de nuestra generalizada ignorancia.

Caplan ha estudiado a fondo una encuesta que fue diseñada por el Washington Post, una fundación privada y la Universidad de Harvard.  Este estudio contrasta las opiniones de los estadounidenses “de la calle” con las de economistas.    Hicieron las mismas preguntas sobre economía a 1,510 personas comunes y corrientes y a 250 economistas profesionales y compararon sus respuestas.   Los resultados son como el aceite y el vinagre.

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Economía y Derecho

¿Qué es el Derecho? ¿Cuál es el origen de  las normas jurídicas? ¿Qué sistema jurídico es más eficiente? ¿Qué aporta el análisis económico al estudio del derecho? Con éstas y otras preguntas inició la Exploración de CADEP dirigida por el Juez Argentino Ricardo Rojas, y que por primera vez tuvo sede en la Universidad de San Carlos, gracias a la colaboración de nuestros amigos de la Jornada Matutina de Derecho de dicha casa de estudios.  Al conversatorio en el que se abordó la estrecha relación que existe entre el Derecho y la Economía, asistieron alumnos de diversas carreras de las Universidades Del Valle, Landivar, UFM y la Casa Anfitriona.   Luego de una breve introducción por parte del Juez Ricardo Rojas, se inició con un rico diálogo en el que se discutieron los fundamentos de la sociedad, la relevancia de los derechos individuales y la importancia que tiene él respeto a las órdenes espontáneas en la administración de justicia.  Se hizo alusión a la obra de Hernando de Soto, El Otro Sendero, en la que relata las formas que los peruanos buscaron medios para resolver sus conflictos al margen de un sistema de justicia inoperante; y dada la similitud expuesta en el caso peruano surgió la interrogante sobre ¿Cuál es Otro Sendero de Guatemala?, ante esto varios participantes expusieron desde su experiencia las formas que los guatemaltecos buscan la aplicación de justicia de manera informal.   A manera de cierre se cuestionó acerca de lo necesario para mejorar el actual sistema de justicia del país, y qué propuestas se plantean para llevarlo a cabo.  Al final del conversatorio los alumnos de la Casa Anfitriona entregaron un reconocimiento al Juez Ricardo Rojas por su participación en el evento, y se anunció una próxima sesión donde se tratara a fondo los fundamentos y las contradicciones del Derecho Penal.  

Pedro Pablo Velásquez

El día de la tierra

El 22 de abril se celebra en todo el mundo el Día de la Tierra.  Hace 40 años el senador estadounidense Gaylord Nelson (demócrata por el  Estado de Wisconsin) hizo un llamado de conciencia a los habitantes del planeta para evitar los problemas de la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra.

 El jueves en la ciudad capital se dieron cita unos 5000 campesinos e indígenas, que vinieron a conmemorar este día.  Empezó la manifestación en el Obelisco, después se dirigieron a la Embajada de Canadá,  caminaron al Centro Gerencial Las Margarita (donde se encuentran las oficinas de Cementos Progreso).  Marcharon a la Embajada Americana y después a la Embajada de España, para terminar en la Plaza de la Constitución.  Esta manifestación provocó un caos tremendo en la ciudad, por el tráfico y congestionamiento de vías que ocasionaron.

 Ellos protestaban por las explotaciones mineras, por las hidroeléctricas, por la contaminación de los ríos y lagos, por los contratos de explotación petrolera.  Pero en realidad el problema ambiental se resolverá hasta el momento que se resuelva el derecho de propiedad.

 Si el subsuelo es propiedad del Estado, entonces el gobierno es el que concesiona la explotación.  Si no existe un dueño del río, entonces ¿por qué lo voy a cuidar yo si el vecino no lo cuida?  Si las ballenas no tienen propiedad como el ganado,  ¿por qué dejarla de pescar si vendrá alguien más y lo hará?

Pero si el subsuelo es de mi propiedad, yo decido si hago un contrato con Perenco o con la Exxon para explotar el petróleo que está debajo de mi casa.  Si en mi terreno existe oro, yo soy el que decido si lo exploto o si dejo que alguien más lo haga por mí.   Si yo soy dueño de la ballena sería mi responsabilidad el cuidarla para que no se la roben o la pesquen para extraerle el aceite y venderlo.  Si el río que pasa por mi finca, fuera de mi propiedad estaría atento de que siempre estuviera limpio y de no contaminarlo.  Por supuesto que en mis decisiones debe estar la responsabilidad que tengo para con los  vecinos de no afectarlos.

Espero algún día encontrar petróleo debajo de mi casa, vender el terreno e irme a vivir al estilo The Beverly Hillbillies.

LUCIA OLIVERO