Coloquio Sobre la Libertad en Huehuetenango

El día sábado 25 de octubre, se llevó a cabo el Coloquio sobre la Libertad en Huehuetenango, en el Hotel Premier de dicho departamento. El coloquio fue impartido por el Licenciado Fernando Monterroso, exrector de la Universidad Francisco Marroquín.  Asistieron alrededor de 35 personas, dentro de las cuales estaba cuatro agentes de la Policía Nacional Civil activos de la capital que salieron a la una de la mañana de la cuidad para poder estar a tiempo en la actividad. También asistieron catedráticos universitarios, maestros de secundaria y diversificado. Asimismo,  la actividad contó con la participación de algunos alumnos de universidades locales.

Previamente, a los participantes se les envió tres lecturas: La Ley de Bastiat, Un Juego que No suma Cero, de Manuel F. Ayau y un Ensayo de Hayek, para que todos estuvieran preparados, y para que pudieran participar y entender más ampliamente los temas que se iban a discutir.

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La actividad inició con mucho entusiasmo de parte del Licenciado Monterroso, donde comenzó hablando sobre distintos temas de la libertad, unos participantes se mostraron muy  activos al opinar y poco a poco otros participantes se fueron desenvolviendo terminando con un salón lleno de ideas y pensamientos que valieron la pena oír. Muchos de ellos conforme se dio la conversación,  descubrieron significados que antes no conocían y estaban muy a gusto.

Les gustó mucho la forma en la que el Licenciado Monterroso los mantuvo entretenidos en toda la actividad, e hicieron varias preguntas sobre cómo lo hizo.  El Exrector explicó las diferencias del método magistral y el método socrático,  lo cual les interesó mucho, y varios de ellos manifestaron que iban a implementar esta forma de dar clases con sus alumnos.

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Fue un coloquio muy interesante, lleno de personas interesadas en aprender y dar su punto de vista. Las ideas de la libertad fue lo que le dio vida a la discusión junto con la hospitalidad de la gente de Huehuetenango. Al terminar el Coloquio, los asistentes dieron unas  palabras de despedida, dieron gracias a CADEP y al Licenciado por su misión de esparcir las ideas de Libertad y su alcance a Huehuetenango. De igual manera se mostraron interesados en seguir asistiendo a las actividades que CADEP tiene por delante.

Ana Cristina Monzón

Estudiante

Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales – EPRI

El día de la tierra

El 22 de abril se celebra en todo el mundo el Día de la Tierra.  Hace 40 años el senador estadounidense Gaylord Nelson (demócrata por el  Estado de Wisconsin) hizo un llamado de conciencia a los habitantes del planeta para evitar los problemas de la contaminación, la conservación de la biodiversidad y otras preocupaciones ambientales para proteger la Tierra.

 El jueves en la ciudad capital se dieron cita unos 5000 campesinos e indígenas, que vinieron a conmemorar este día.  Empezó la manifestación en el Obelisco, después se dirigieron a la Embajada de Canadá,  caminaron al Centro Gerencial Las Margarita (donde se encuentran las oficinas de Cementos Progreso).  Marcharon a la Embajada Americana y después a la Embajada de España, para terminar en la Plaza de la Constitución.  Esta manifestación provocó un caos tremendo en la ciudad, por el tráfico y congestionamiento de vías que ocasionaron.

 Ellos protestaban por las explotaciones mineras, por las hidroeléctricas, por la contaminación de los ríos y lagos, por los contratos de explotación petrolera.  Pero en realidad el problema ambiental se resolverá hasta el momento que se resuelva el derecho de propiedad.

 Si el subsuelo es propiedad del Estado, entonces el gobierno es el que concesiona la explotación.  Si no existe un dueño del río, entonces ¿por qué lo voy a cuidar yo si el vecino no lo cuida?  Si las ballenas no tienen propiedad como el ganado,  ¿por qué dejarla de pescar si vendrá alguien más y lo hará?

Pero si el subsuelo es de mi propiedad, yo decido si hago un contrato con Perenco o con la Exxon para explotar el petróleo que está debajo de mi casa.  Si en mi terreno existe oro, yo soy el que decido si lo exploto o si dejo que alguien más lo haga por mí.   Si yo soy dueño de la ballena sería mi responsabilidad el cuidarla para que no se la roben o la pesquen para extraerle el aceite y venderlo.  Si el río que pasa por mi finca, fuera de mi propiedad estaría atento de que siempre estuviera limpio y de no contaminarlo.  Por supuesto que en mis decisiones debe estar la responsabilidad que tengo para con los  vecinos de no afectarlos.

Espero algún día encontrar petróleo debajo de mi casa, vender el terreno e irme a vivir al estilo The Beverly Hillbillies.

LUCIA OLIVERO