La termodinámica y las reservas

(Prensa Libre, 10 de abril del 2005)

Me informan que, según las leyes de la termodinámica, se gasta más energía en producir un galón de gasohol (mezcla de gasolina con alcohol), que la que el mismo puede proporcionar. Se consume más de lo que se ahorra, de manera que producirlo causa una pérdida neta, más consumo de combustible importado y más contaminación ambiental.

Como no está prohibido hacerlo, si la producción de gasohol fuese por si misma competitiva en rentabilidad, no se necesitaría una ley que de alguna forma cargase a los consumidores las pérdidas o las utilidades de los productores. Si una actividad es económica, no necesita, por definición, tecomates (fomento) para nadar.

La pérdida se pagaría con otro subsidio del consumidor al productor. También hay que considerar el aspecto moral de esas transferencias. Esperamos que el Congreso no imponga esa nueva carga a los ciudadanos.

Siguen las remesas preocupando, y con razón, a los exportadores, porque bajan el precio del dólar. Como aún no se ha derogado la ley de la oferta y la demanda (me contaron que le Procurador de los Derechos Humano interpondrá un recurso para que se declare inconstitucional), con el fin de evitar que baje su precio hay que aumentar la demanda de dólares. Lo más prudente es disminuir rápidamente los aranceles (los de automóviles por ejemplo) para fomentar las importaciones y convertir así ese tesoro, las reservas, en riqueza real.

Como este es un problema que afecta a toda Centroamérica, a todos conviene resolverlo. Por lo tanto, no debería ser un obstáculo convencer a los demás, ya que ahora no podemos resolver nuestros conflictos, si alguno de los otros países del istmo se opone.

No hay razón para seguir aumentando las reservas indefinidamente, pues estas son compradas con dinero nuevo, inflacionario, que no sale del aire: los habitantes transfieren al banco central un monto equivalente a la merma de su poder adquisitivo. No olvidemos que le Banguat no tiene mayores ingresos devengados por servicios: casi todo el dinero que gasta, lo crea, simplemente, a punta de algo de inflación.

¿Qué son las reservas? Son inversiones que el banco central, actuando con el poder otorgado por los ciudadanos, invierte en el extranjero. Esos recursos son dados en préstamos a Gobiernos extranjeros a bajo interés. ¿De dónde salieron? Nuevamente, solo pueden salir de una parte: del bolsillo de la gente, como cualquier otro impuesto solapado.

Las reservas han superado ya los tres mil millones, y siguen creciendo.  ¿A quién pertenecen? Pues  obviamente son de los dueños del banco central, es decir de usted, mías y de todos los ciudadanos. Algunos les llaman nuestro programa de ayuda para cubrir el déficit fiscal de los Estados Unidos. Por lo demás, no sirven para nada, aparte de para decirle al FMI que las tenemos pero aún para eso con la décima parte bastaría.

¿Qué haría un pueblo pobre con una cuenta de ahorro de más de tres mil millones de dólares, y una deuda de más de dos mil millones? No las pondría en circulación repentinamente, porque el precio de las divisas bajaría tanto que arruinaría todas sus exportaciones. Pero si puede pagar su deuda externa y liberar los ingresos fiscales de esa carga: Claro que necesitaría una mayoría de dos tercios de diputados para trasladar esos fondos al Gobierno central, pero como los diputados representan a los dueños de esa gran cuenta – quienes ya la pagaron de sus bolsillos – , seguramente cooperarían para dar semejante tesoro un destino más productivo

Hay cosas creativas que se pueden hacer sin causar la inflación del dólar: cosas que le rendirían al país mucho más que prestar ese dinero a los extranjeros.

Y a propósito ¿no es ridículo que, teniendo tantos dólares, sigamos vendiendo nuestra soberanía, aceptando dádivas del extranjero?

¿Cuál sigue siendo el problema fiscal de Guatemala?

Cada año, con mucha tristeza por el futuro de Guatemala, he encontrado discusiones muy pobres sobre el tema fiscal, un debate en el cual, año con año se recoge más de lo mismo, que busca culpables donde no los hay, y sobre todo que desperdicia en cada elaboración una ventana de oportunidad política para redefinir el rumbo como nación.   Analicemos un poco el tema.

El actual gobierno desperdició la oportunidad en el 2015 de tener un presupuesto que se ajustará a sus propuestas de campaña, y así lograr un primer año de alta ejecución y dar resultados a la población, lo que le permitiría agenciarse de más capital político para empujar los cambios que el sistema necesita. Por el contrario el resultado fue una baja ejecución presupuestaria, sumado a una acelerada pérdida del capital político del presidente y prácticamente condenó al partido de gobierno a no tener oportunidades de ser competitivo en las elecciones del 2019. Resumen, se pierden las ilusiones que generó un presidente más y otro partido más que llegó a gobernar, el cual correrá con la suerte de sus anteriores.

Para el 2017 el actual gobierno basa su plan fiscal en dos ejes principales: el primero es fortalecer la recaudación fiscal, sin importar los excesos que pueda cometer la SAT y por supuesto sin un análisis de los daños que estos excesos están ocasionando a la actividad empresarial y al clima de inversión en el país. Esta presión fiscal le va dar ingresos en el 2016 y 2017, mientras que en el 2018 la falta de inversión y de certeza se empezará a sentir, aumentará la informalidad, disminuirá de la actividad económica con su respectiva disminución en los ingresos fiscales. El segundo eje es lo que llamaron un presupuesto participativo, y en su elaboración convocaron a la sociedad civil para que hicieran propuestas, y de esta idea resultó una larga lista de deseos, sin prioridades. El resultado de presentar un presupuesto que no tiene rumbo, al igual que en el 2016 deja a cada ministro a cargo de la dirección que le quiera dar a su institución, es un año más perdido, y a eso se debe sumar que esa lista abierta de deseos estará muy lejos de la realidad, generando nuevos focos de ingobernabilidad.

Los analistas están perdiendo la brújula y los políticos hace rato que la perdieron al apoyar un plan para que las empresas paguen más impuestos, (de forma justa o injustas) ya sea en el presente (reformando las leyes, como el secreto bancario)  o en el futuro endeudando más al país, pues insistir en cubrir o aumentar el gasto público no es el principal problema que afecta el desarrollo de Guatemala, sino la desviación, el derroche y robo de los impuestos por los gobernantes, pasados y presentes.

Es importante revisar los datos y la historia de los países que hoy son ricos. Ningún país del mundo ha resuelto sus problemas de pobreza, desempleo y bajo crecimiento, aumentando impuestos o aumentando la recaudación fiscal en relación con su Producto Interno Bruto.  Los problemas de la pobreza se resuelven incrementando la inversión, con la presencia de pequeñas, medianas y grandes empresas, las cuales huyen de los países con más impuestos y presiones fiscales, así como huyen también de la incertidumbre política y económica.

El plan presentado por el Director de la SAT para seguir persiguiendo empresarios, (buenos y malos), podrá ayudar a aumentar la recaudación fiscal, pero no ayudará al desarrollo económico y tampoco a los más pobres.

El presupuesto participativo de gastos presentado por el Ministro de Finanzas, cerca de los 79 mil millones, podrá ayudar a aumentar el gasto público como porcentaje del PIB (para alegría de algunos analistas) pero solo traerá desequilibrios fiscales que llevarán al gobierno a un nuevo endeudamientos sin posibilidades sanas de pago.  Los problemas de la ineficiencia del gobierno actual (y pasados también),  no son resultado de la existencia del grupo denominado “la línea”, que organiza la evasión o elusión fiscal, sino de un irresponsable e improductivo gasto público, que en nada apoya un mayor crecimiento económico.

Si en realidad un gobierno quiere ayudar al desarrollo de Guatemala, debe presentar planes para reducir el gasto público, aumentar su productividad, detectar sus desvíos, transparentar su destino y recuperar los recursos robados en el pasado.

La solución a los problemas de ineficiencia en el gasto público, déficit fiscal, deuda pública  y pobreza no está por el lado de mayores impuestos y controles fiscales a las empresas, sino en limitar los gastos de los gobernantes y establecer una mayor vigilancia en el uso de los recursos.  Es la desviación, el derroche y robo de los impuestos por los gobernantes lo que no nos permite romper el círculo vicioso de malas instituciones de justicia que da como resultado malos políticos y malas políticas públicas.

No es dando más dinero a los gobernantes que se solucionan los problemas de delincuencia, pobreza, violencia, desnutrición, mala educación, etc. es invirtiendo los ingresos fiscales, primero en más y mejores controles y luego en proyectos priorizados.

Cristian Álvarez
Director
Centro de Análisis de las Decisiones Públicas

Una de las razones del artículo 238 de Constitución Política de Guatemala

Es importante intentar interpretar, con la ayuda del sentido común, algunas leyes para ir formando un criterio, por supuesto siempre muy receptivos al análisis de otras personas.  Acepto que algunas leyes  son más complicadas de interpretar que otras, pero juzgue usted lo complicado o simple de interpretar esta parte de la constitución que habla del presupuesto;

Artículo 238. Ley Orgánica del Presupuesto.

b) Los casos en que puedan transferirse fondos dentro del total asignado para cada

organismo, dependencia, entidad descentralizada o autónoma, las transferencias de

partidas deberán ser notificadas de inmediato al Congreso de la República y a la

Contraloría de Cuentas.

No podrán transferirse fondos de programas de inversión a programas de

funcionamiento o de pago de la deuda pública.

La prohibición es clara y no hay mucho que explicar, lo que trataré es comentar  por qué la importancia de la misma;

La aprobación del presupuesto surge de un proceso de negociación entre el presidente y los diputados, en el cual el presidente presenta un plan de en qué se gastará los recursos, y para ganar adeptos en el congreso ofrece que parte de ese presupuesto será destinado a los distintos intereses  de los diputados, por ejemplo: una camino vecinal en Chuarrancho, un dragado del rio en Mazagua, mejoras al aeropuerto de Petén, destinar fondos para los conflictos agrarios, etc.  Y de todo esto los diputados ganan porque  llevan obras a sus electores principales.  El juego  entre el presidente y los diputados es de ceder, te doy obras para un grupo o para una región y tú votas a favor del presupuesto.

En este proceso, típico de la democracia representativa, hay un papel muy importante del liderazgo del  Presidente, pues debe convencer a los ciudadanos que es mejor asignar recursos al plan A que al B y también a los diputados, que sus proyectos deben esperar porque el propio es más importante para la nación.

Esta prohibición es la que obliga al ejecutivo a respetar los acuerdos. Porque es muy fácil convencer a los diputados que hay que reconstruir 3 puentes después de una tormenta y que para eso necesitamos un préstamo.  Pero si el presidente puede hacer con el dinero lo que se le ocurra, probablemente aumentará el sueldo a sus empleados o aumentara la partida de publicidad, cosas que no le autorizaría fácilmente el congreso. Y el puente no se construirá en el corto plazo.

Estas prohibiciones obligan a que exista una relación de pesos y contra pesos entre el Ejecutivo y el Legislativo.  La prohibición de no pagar gastos corrientes (salarios, alquileres, comidas, viajes, publicidad etc.) con deuda es de nuevo para que el legislativo obligue al ejecutivo a actuar con prudencia en el manejo del gasto y sobre todo, para que sea el presidente el que asumo los costos de sus decisiones.  Por ejemplo, si el presidente actual ofrece un aumento a los maestros, esto aumenta la popularidad del mandatario frente a este grupo, pero si su cálculo fue malo y no logra convencer a los ciudadanos de que paguen más impuestos, debe asumir el costo político y cancelar el aumento.  Por el contrario si puede endeudarse, le pasa el problema al siguiente gobierno.

Hay muchos ejemplos que nos ayudarían a ver lo importante de cumplir este artículo, pero también quiero resaltar el sentido político (a diferencia del sentido común) que amenaza las distintas prohibiciones claramente establecidas en la constitución.

El periódico en su nota  http://www.elperiodico.com.gt/es/20110922/pais/201350/   nos presenta dos escusas que los políticos han dado para defender las transferencia y que los ingresos por préstamos se utilicen para lo que mejor les convenga.

Primera:  “antes ya lo hicieron otros”.  O sea que este grupo de diputados y burócratas nos está condenando a hacer lo bueno y malo sin el más mínimo cuestionamiento.  Alfredo del Cid Pinillos, dijo que en 2010 el Legislativo aprobó un decreto similar en donde autorizó el traslado de fondos de inversión a programas de funcionamiento.   Segundo y mas más preocupante no es la falta de reflexión, sino la creatividad de estas figuras poco reflexivas que se animan a retar la constitución como el diputado Ovidio Monzon  quien según el peridicio dice: “El pleno es soberano, el pleno toma la decisión y la convierte en ley”   Cuando constitución existe para limitar la creatividad de los políticos.

Estos ejemplos nos ayuden a visualizar la importancia de vigilar a los políticos y su creatividad, y ser guardianes de las leyes, porque si bien es cierto necesitamos una reforma a la constitución, viviremos mejor si respetamos esta constitución y nos involucramos en entender la razón de las normas para exigir su cumplimiento y correcta aplicación.

Cristian Álvarez

Director

Más deuda, ¿a cambio de…?

Ejecución de obras queda a discreción de diputados.

 El apoyo de algunas bancadas del Congreso de la República para aprobar la emisión de Q4 mil 500 millones en bonos tendrá su precio, ya que el uso Q320 millones en obras quedará a criterio de los integrantes de la Comisión de Finanzas”.

Estos son el encabezado e introducción de una noticia presentada en la edición electrónica de Prensa Libre del día 2 de mayo de 2010. (1) La nota claramente insinúa que para lograr los votos necesarios en el Congreso para aprobar dicha deuda hubo que dejar Q320 millones al manejo discrecional de los miembros de la Comisión de Finanzas del Congreso, la cual está integrada por diputados de distintas bancadas, de manera que los representantes de los partidos que conformaron la alianza se verán beneficiados en cuanto a poder decidir sobre el destino de dichos recursos.

Más allá de las consecuencias económicas de la deuda, me parece que lo más relevante es resaltar que realmente no hay criterios económicos o técnicos serios detrás del endeudamiento, sino más bien se observa que la decisión es el resultado de la colusión de intereses como las necesidades inmediatas de recursos que tiene el gobierno para financiarse durante este ejercicio y las ventajas que algunos partidos podrán tomar de disponer de una buena cantidad de recursos para obras programadas a su discreción.

Por ende, una conclusión lógica constituye comprender la necesidad de establecer límites constitucionales al endeudamiento público, el cual, como se ha visto, es actualmente muy propenso a ser utilizado de manera discrecional por parte de los políticos, sin tener realmente en cuenta las consecuencias para la población. 

Sin embargo, esto no sería suficiente. La Junta Monetaria, por ejemplo, autónoma solo en papel, es quien en primera instancia debe aprobar cualquier endeudamiento. Y mientras su integración siga siendo politizada, seguirá atendiendo los intereses de los políticos que la integran. Otro caso es el propio congreso, cuyos representantes realmente lo son pero de partidos políticos, no de electores. Ello particularmente por la forma en que son electos. De esa cuenta resulta muy fácil para los jefes de bancadas que suman mayoría negociar prácticamente cualquier acuerdo, pues los votos son, más que disciplinados, subordinados.

Al final se debe comprender que la solución no es más que una reforma constitucional sería, que realmente vaya a la raíz del problema. De lo contrario, seguiremos haciéndonos preguntas como ¿Más deuda, a cambio de…?

(1) http://www.prensalibre.com.gt/noticias/politica/Ejecucion-obras-queda-discrecion-diputados_0_254974549.html

Alejandro Baldizón