No te pierdas la oportunidad de retar tus ideas en el XI Seminario Interuniversitario

Keynes y Hayek, dos de los economistas más influyentes del siglo XX solían decir que detrás de los políticos siempre hay ideas de un economista (vivo o muerto) que les da sentido (para bien o para mal) a sus acciones.

En un sistema democrático los políticos que tienen éxito son quienes buscan ser seguidores de opinión y no formadores de opinión. Este sencillo análisis nos lleva a concluir sobre la importancia de las ideas, y de poco a poco ir buscando que nuestra participación cívica refleje nuestras ideas.

Lo complicado y al mismo tiempo apasionante del mundo de las ideas es que son un “mundo hay tantas, sencillas, complejas, con muchos datos de soporte hasta simples brujerías, etc. Y a este enredo de ideas nos enfrentamos constantemente, iniciamos en nuestra casa en discusiones con nuestros padres y a partir de ahí, nos siguen diariamente.

El Seminario Interuniversitario surgió hace once años con la idea de ser parte de esta discusión de ideas en el ámbito universitario. Lo más importante es reconocer la diversidad de ideas, que surgen de las distintas costumbres, valores y formas de vida. Luego que reconoces esta diversidad, como parte de esa minoría que tiene acceso a los estudios superiores, si quieres cambiar tu país, estás obligado a analizar las distintas ideas y así, ser parte de los que difunden ideas que luego obligarán a los políticos a implementarlas.

Nuestro sueño es que compares ideas y te quedes con las que te parezcan mejores. No te pierdas la oportunidad de retar tus ideas en el XI Seminario Interuniversitario.

Vernon Smith y la Economía Experimental

El proyecto de vida del Dr. Vernon Smith, Premio Nobel en Economía en el 2002, ha sido someter las hipótesis de la ciencia económica a la experimentación.   Según Smith, la ciencia económica ha tendido a buscar la vía de la demostración lógica de sus teorías,  dejando a un lado la exploración de rigurosas demostraciones empíricas.  Para Smith, es falso que la complejidad de la economía prescriba la posibilidad de armar ciertas pruebas o experimentos; sólo mediante intentos de constatación podemos descartar ilusiones. 

 Por ejemplo, Smith se propone verificar lo que llama la Hipótesis de Hayek mediante pruebas de laboratorio.    Una idea hayekiana que va contra la intuición es que los partícipes individuales en el mercado tienen que manejar muy poca información para tomar decisiones correctas, debido a la “economía del conocimiento” que comporta el sistema de precios. 

 Diversos experimentos distintos llevan al Dr. Smith a concluir que la evidencia, “que al tiempo de redacción de este artículo consta de quizás 150 a 200 experimentos individuales realizados por muchos diferentes investigadores…provee un apoyo inequívoco a la hipótesis de Hayek”.  (Smith, “Markets as economizers of information”, Economic Inquiry, 1982, p. 170) 

 Uno de los experimentos construye un ambiente en que los agentes son fabricantes como tomadores de precios.  Funciona como un intercambio en el piso de la bolsa de valores en Nueva York.  La pantalla de la computadora de cada agente que participa del experimento muestra una “oferta” de compra siempre que ésta supere la mejor oferta anterior.   Muestra también la oferta de venta más baja.   La oferta hecha es un compromiso adquirido; se van concretando “contratos”.   La simulación dura un plazo de tiempo definido, tras el cual se inicia otro “día” de negociaciones.   La información disponible es pública, similar a la que se maneja en las bolsas, pero toda la información privada (valoraciones subjetivas) no se divulga.   Las ofertas de compra y venta tienden a converger hacia el equilibrio competitivo.  Así, se comprueba la Hipótesis de Hayek.

 Concluye:  “Lo que se ha establecido es que, en los ambientes simples estudiados a la fecha, el logro de resultados de equilibrio competitivo es posible bajo condiciones mucho menos exigentes de lo que la gran mayoría de economistas sostenía que era necesario.” (Smith, ibid, p. 177)

 La otra conclusión tiene que ver con la nueva metodología.  Los científicos extrapolan al mundo real los resultados obtenidos en el laboratorio.  Si la nicotina provoca cáncer del pulmón a ratas en un experimento clínico, se acepta  generalmente que la nicotina tiene efectos similares en organismos afuera del laboratorio.    Cierto escepticismo es siempre sano, dice Smith, pero no tanto como para que desconfiemos de hallazgos alentadores obtenidos por la experimentación.

Carroll Ríos de Rodríguez