¿Cuál sigue siendo el problema fiscal de Guatemala?

Cada año, con mucha tristeza por el futuro de Guatemala, he encontrado discusiones muy pobres sobre el tema fiscal, un debate en el cual, año con año se recoge más de lo mismo, que busca culpables donde no los hay, y sobre todo que desperdicia en cada elaboración una ventana de oportunidad política para redefinir el rumbo como nación.   Analicemos un poco el tema.

El actual gobierno desperdició la oportunidad en el 2015 de tener un presupuesto que se ajustará a sus propuestas de campaña, y así lograr un primer año de alta ejecución y dar resultados a la población, lo que le permitiría agenciarse de más capital político para empujar los cambios que el sistema necesita. Por el contrario el resultado fue una baja ejecución presupuestaria, sumado a una acelerada pérdida del capital político del presidente y prácticamente condenó al partido de gobierno a no tener oportunidades de ser competitivo en las elecciones del 2019. Resumen, se pierden las ilusiones que generó un presidente más y otro partido más que llegó a gobernar, el cual correrá con la suerte de sus anteriores.

Para el 2017 el actual gobierno basa su plan fiscal en dos ejes principales: el primero es fortalecer la recaudación fiscal, sin importar los excesos que pueda cometer la SAT y por supuesto sin un análisis de los daños que estos excesos están ocasionando a la actividad empresarial y al clima de inversión en el país. Esta presión fiscal le va dar ingresos en el 2016 y 2017, mientras que en el 2018 la falta de inversión y de certeza se empezará a sentir, aumentará la informalidad, disminuirá de la actividad económica con su respectiva disminución en los ingresos fiscales. El segundo eje es lo que llamaron un presupuesto participativo, y en su elaboración convocaron a la sociedad civil para que hicieran propuestas, y de esta idea resultó una larga lista de deseos, sin prioridades. El resultado de presentar un presupuesto que no tiene rumbo, al igual que en el 2016 deja a cada ministro a cargo de la dirección que le quiera dar a su institución, es un año más perdido, y a eso se debe sumar que esa lista abierta de deseos estará muy lejos de la realidad, generando nuevos focos de ingobernabilidad.

Los analistas están perdiendo la brújula y los políticos hace rato que la perdieron al apoyar un plan para que las empresas paguen más impuestos, (de forma justa o injustas) ya sea en el presente (reformando las leyes, como el secreto bancario)  o en el futuro endeudando más al país, pues insistir en cubrir o aumentar el gasto público no es el principal problema que afecta el desarrollo de Guatemala, sino la desviación, el derroche y robo de los impuestos por los gobernantes, pasados y presentes.

Es importante revisar los datos y la historia de los países que hoy son ricos. Ningún país del mundo ha resuelto sus problemas de pobreza, desempleo y bajo crecimiento, aumentando impuestos o aumentando la recaudación fiscal en relación con su Producto Interno Bruto.  Los problemas de la pobreza se resuelven incrementando la inversión, con la presencia de pequeñas, medianas y grandes empresas, las cuales huyen de los países con más impuestos y presiones fiscales, así como huyen también de la incertidumbre política y económica.

El plan presentado por el Director de la SAT para seguir persiguiendo empresarios, (buenos y malos), podrá ayudar a aumentar la recaudación fiscal, pero no ayudará al desarrollo económico y tampoco a los más pobres.

El presupuesto participativo de gastos presentado por el Ministro de Finanzas, cerca de los 79 mil millones, podrá ayudar a aumentar el gasto público como porcentaje del PIB (para alegría de algunos analistas) pero solo traerá desequilibrios fiscales que llevarán al gobierno a un nuevo endeudamientos sin posibilidades sanas de pago.  Los problemas de la ineficiencia del gobierno actual (y pasados también),  no son resultado de la existencia del grupo denominado “la línea”, que organiza la evasión o elusión fiscal, sino de un irresponsable e improductivo gasto público, que en nada apoya un mayor crecimiento económico.

Si en realidad un gobierno quiere ayudar al desarrollo de Guatemala, debe presentar planes para reducir el gasto público, aumentar su productividad, detectar sus desvíos, transparentar su destino y recuperar los recursos robados en el pasado.

La solución a los problemas de ineficiencia en el gasto público, déficit fiscal, deuda pública  y pobreza no está por el lado de mayores impuestos y controles fiscales a las empresas, sino en limitar los gastos de los gobernantes y establecer una mayor vigilancia en el uso de los recursos.  Es la desviación, el derroche y robo de los impuestos por los gobernantes lo que no nos permite romper el círculo vicioso de malas instituciones de justicia que da como resultado malos políticos y malas políticas públicas.

No es dando más dinero a los gobernantes que se solucionan los problemas de delincuencia, pobreza, violencia, desnutrición, mala educación, etc. es invirtiendo los ingresos fiscales, primero en más y mejores controles y luego en proyectos priorizados.

Cristian Álvarez
Director
Centro de Análisis de las Decisiones Públicas

Poner a funcionar otra vez el ferrocarril

En este tema de transporte de mercadería también se ha mencionado la idea de poner a funcionar otra vez el ferrocarril, ¿consideras que ayudaría o qué otros medios de transporte debería implementarse en Guatemala?

Estados Unidos y Argentina lograron altos niveles de riqueza a principios del siglo XX en parte por su red de ferrocarriles, los trenes llegaban a todo el país y a los principales puertos. Transportar mercaderías en ferrocarril es más barato, lo cual termina beneficiando a los ciudadanos.

Si hace falta el tren en Guatemala, que conecte las principales ciudades con los puertos y aeropuertos, con México, El Salvador y Honduras. Pero no solo necesitamos trenes, también necesitamos inversión en los puertos y en los aeropuertos y mejores carreteras. El problema es que no alcanza el presupuesto del Estado para más y mejores vías de comunicación. Por supuesto necesitamos mejorar la gestión de las aduana, pues no funciona tener buenos puertos y que los trámites para sacar de la aduana los contenedores tomen dias. Tampoco se aprovechan buenas carreteras si se pierden muchas horas en la frontera con Honduras o El Salvador.

De nuevo hay que recurrir a los ahorros de los privados y a la iniciativa empresarial para desarrollar el país. Es fácil ver que se necesita desde hace varios años; el anillo metropolitano de la ciudad de Guatemala, de la ciudad de Chimaltenango, de Barberena, de Cuyotenango y pronto en la entrada a Mazatenango por mencionar algunos. Hay que ampliar a cuatro carriles la carretera a Izabal, Cobán, Frontera con el Salvador, de Xela a San Marcos, de nuevo por mencionar las que son urgentes. Pero es importante recordar que la infraestructura vial, así como los puertos y aeropuertos deben siempre tener capacidad ociosa, es decir, se deben construir pensando en que funcionen los próximos 15 años con holgura.

Las principales carreteras que ya existen se deben concesionar para que los privados cobren peajes y las mantengan en buen estado, y parte de lo que se recaude se debe destinar a la construcción de caminos vecinales y mejorar carreteras de menor importancia. También se debe incentivar la participación de los privados en la construcción de nuevas carreteras, el periférico de Chimaltenango, de la ciudad de Guatemala y de Barberena debe ser construido inmediatamente con capital privado y cobrar peaje.

Un porcentaje de las utilidades de los peajes que se cobren por el uso de las carreteras ya construidas y de lo recaudado por las nuevas concesiones, debe ir al gobierno y utilizarse específicamente para construir caminos vecinales, donde los privados no estén interesados en invertir.

Por supuesto las tarifas autorizadas y las utilidades de estas empresas deben estar a la vista del público, para garantizar transparencia y poder medir los beneficios de la participación privada en este tema tan importante para el desarrollo de Guatemala.

Que peligrosos son los sabelotodo

Si algo nos caracteriza a los economistas austríacos, no por ser humildes, es reconocer que el mercado sabe más que una persona, que por mucho que estudies no puedes superar la suma de conocimientos que están inmersos en la actividad económica y social.

Los sabelotodo de la Energía
Por Lawrence W. Reed

Desde pequeño me enseñaron que la sabiduría empieza en el momento en que comprendemos que no importa cuanto creemos saber y conocer, siempre existirá una cantidad infinita de información que no poseeremos.

Ésta enseñanza ha tenido dos grandes efectos en mi vida, uno de ellos ha sido el despertar la curiosidad y el deseo de querer aprender más cada día; así también ha convertido la humildad en un hábito. He llegado a descubrir que todo el conocimiento que he adquirido a lo largo de mi vida, sobre todo a lo que al futuro se refiere, no llega a ser más grande que una hoja de grama en una cancha de futbol.

Sin embargo, estamos rodeados de personas que dicen saber más de lo que sospecho saben en realidad. Lo más inquietante resulta ser que todos estos sabelotodo desean hacer uso de la fuerza del gobierno para imponer sus deseos y esquemas sobre el resto de individuos. En los Estados Unidos, Washington resulta ser el Estado conformado en su gran mayoría por personas ansiosas de planear cada aspecto de nuestras vidas, sin importar la capacidad que poseen para administrar las propias.

frase para 28 de sesptLa energía es un tema puntual a lo que se comentaba con anterioridad. Hoy en día ha surgido una religión en contra de los combustibles fósiles ocasionando así posturas y comentarios a favor de lo que conocemos como las opciones “verdes” o ambientalistas. Los sumos sacerdotes de ésta nueva religión dicen que nos estamos quedando sin petróleo y que debemos de considerar la energía eólica, solar y de algas para hacer frente a la futura escasez; (el problema está en que dichos sustitutos deben de implementarse por medio de subsidios, impuestos y obligaciones), ya que ésta es la única forma de combatir lo que ellos consideran un problema.

En el siglo XIX las personas en América utilizaban aceite de ballena como combustible para la iluminación. Al momento en que la demanda del aceite aumentaba así también lo hacían los precios ya que el suministro de ballenas disminuyó (éstas eran propiedad común y no privada, por lo que todos tenían incentivos para hacer uso de ellas y nadie una razón para conservarlas). En 1850 ningún burócrata pudo predecir que 25 años después cambiaríamos el aceite de ballena por el queroseno, el cual se deriva del petróleo crudo y es producido por una nueva industria. La oferta y demanda, los precios como señales en un libre mercado y los empresarios tomando cualquier tipo de riesgos, todo esto funcionando de la mejor manera, permitió la transición del uso de aceite de ballena a queroseno.

Este último ejemplo demuestra lo que sucede cuando las personas poseen libertad económica. Los chips de ordenador, satélites y el láser sustituyeron los cables, transistores y los tubos de vacío. Los automóviles remplazaron las montañas cubiertas de estiércol de caballo por las calles de nuestras ciudades. ¿Se acabarán los árboles antes de que surja en alguien la idea de sembrar más, sin la necesidad de un edicto por parte del gobierno? ¿Qué es lo que hace creer a todos que los reguladores y controladores saben más acerca del futuro, que aquellos que generan riqueza, las personas que deben resolver problemas o que deben de exponerse a los riesgos del mercado?

Probablemente la energía solar, eólica, de algas o algún otro sustituto de energía no descubierto aún, podría resultar superior a los combustibles fósiles, pero como saberlo si no permitimos que todas las opciones compitan libremente. Yo no encuentro razón alguna para sustituir el juicio del mercado por el de funcionarios del Gobierno, a menudo hambrientos de poder y con intereses particulares.

Evolución del PIB per cápita: Corea del Sur y Guatemala (1960-2014)

Para el CADEP es un gusto contar con la participación de Anaís Faure, quien estudió en la UFM y participó en distintas actividades del centro. Hoy se encuentra fuera de Guatemala desarrollando una exitosa carrera, y estará compartiendo alguno de sus conocimientos con nosotros en el Blog.  La idea es acercar las ideas o políticas que han sido exitosas en otros países, y así colaborar con el desarrollo de Centro America, y en especial Guatemala.

En 1960, el PIB per cápita de Guatemala sobrepasaba el de Corea del Sur. Para 2014, el PIB per cápita de Corea era 7 veces mayor al de Guatemala. Actualmente, dicha cifra alcanza los US$36,000 y el país es la onceava economía del mundo.

estadistica de blog anai

Este indicador, aunque insuficiente para medir el nivel de desarrollo de un país, es lo suficientemente ilustrativo para preguntarse qué factores llevaron a resultados tan dispares entre estos dos países.

En el caso de Corea, cabe destacar el rol que jugó el gobierno como un facilitador del desarrollo económico desde la década de los sesenta, creando así las condiciones necesarias para que la iniciativa privada pudiese desarrollar sus actividades en un ambiente económico propicio. A la vez, dos sectores priorizados en la agenda de desarrollo del país desde ese momento fueron la educación y el desarrollo rural.

En el caso de la educación, se priorizó la formación de capital humano a través de reformas al sistema educativo, enriqueciendo así una percepción social de la educación como principal medio de superación personal y social. En el caso del desarrollo rural, el gobierno introdujo un programa de apoyo condicional a las comunidades locales, con base en un mecanismo de competencia a través del cual se generaban incentivos para que las comunidades impulsasen modelos de emprendimiento local. En última instancia, este programa del alcance nacional (conocido como el “Movimiento Nuevo Pueblo” contribuyó de gran manera a reducir la disparidad de ingresos entre las áreas rurales y urbanas entre 1970-1980.

Los factores mencionados aquí, aunque incompletos por sí mismos para explicar la experiencia de este llamado Tigre Asiático, presentan a grandes trazos algunos sectores que pueden ser priorizados en las políticas públicas para fomentar el desarrollo de un país.

Si te interesa explorar sobre el contexto y las políticas públicas que influyeron en el crecimiento económico de Corea, así como explorar materiales relevantes en el contexto de Guatemala y Centroamérica, ¡visita www.kdevelopedia.org!

Anaïs Faure
Encargada del proyecto K-Developedia
Enfoque Guatemala, para el Instituto de Desarrollo de Corea, “KDI”

Seguridad social de a mentiritas

Que fácil es para los políticos vender mentiras.  Decir hemos logrado, hemos hecho, pero la pobreza no se reduce.  Luis Pazos lo escribe muy claro en el siguiente artículo.

Luis Pazos

El gobierno anunció la incorporación de 7 millones de estudiantes al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y de 8.3 millones de beneficiarios de los programas sociales del estado al Seguro Popular.

De un plumazo 15.3 millones de mexicanos tendrán teóricamente medicinas y hospitales. Así el actual gobierno presumirá que dio seguridad a millones y aparecerá en las estadísticas nacionales una reducción de “las carencias sociales”. Nos preguntamos ¿generarán votos de agradecimiento al partido en el poder esas declaraciones mediáticas, sin fundamento en las actuales instalaciones en el sector salud? significan esos “avances” un acercamiento real a la tan prometida “seguridad social universal”? ¿son declaraciones populistas, pues prometen algo que no se puede cumplir sin realizar nuevas inversiones y ampliaciones en el sector salud? ¿Es solo una acción para ganar popularidad entre ciudadanos a los que consideran ignorantes y que aceptan cualquier promesa sin sustento, como los aumentos de salarios y seguridad social por ley?

Uno de los principales problemas del IMSS es su falta de capacidad para atender a sus actuales derechohabientes. Miles de trabajadores adscritos a esa institución, ante esperas de más de un mes para realizarse estudios, prefieren pagar un médico particular, en lugar de utilizar al IMSS, que lo ven como una institución donde hay escasez de medicinas e instalaciones, que les puede costar la vida o la de algún familiar. Patrones y empresarios ayudan en muchos casos a solventar los gastos médicos de trabajadores que se niegan a ir al IMSS. Los patrones pagan doble, al IMSS y a un médico particular.

¿Cuenta con capacidad el seguro social para atender debidamente a 7 millones de personas más y el sistema hospitalario estatal para recibir, de la noche a la mañana, a 8.3 millones de demandantes extras de sus servicios? ¿es una medida para que el actual gobierno muestre a quienes miden la pobreza, como CONEVAL, “avances” sin fundamento en la capacidad de las instituciones que brindan la seguridad social en México?

Presidente: La “luna de miel política” sí existe

En el quehacer político existe el concepto “luna de miel” y este se refiere a los primeros meses de gobierno donde se pueden y deben hacer los cambios ofrecidos durante la campaña o los que se deseen hacer, que se sabe, pueden generar resistencia.

Que pasa durante los primeros meses de gobierno:  primero los medios abren un compás de espera, dándole el beneficio de la duda el nuevo gobierno y ven las acciones con ojos de optimismo.  Segundo, los ciudadanos (que ya estuvieron expuestos a meses de campaña) no quieren saber más de políticos y bajan la guardia, dando el beneficio de la duda el gobernante, “que lo dejen trabajar”.  La burocracia y sindicatos también bajan la guardia, algunos de sus jefes se van, quieren ganarse la buena voluntad de las nuevas autoridades y están dispuestos a ceder espacios.  Los buscadores de rentas, buscan conocer a las nuevas autoridades, y también están dispuestos a colaborar.  En estos primeros meses se marcan las pautas de lo que se permitirá o no en la nueva administración.  Y es esta “buena voluntad” y tiempo de reorganización de los actores que se debe aprovechar para impulsar los cambios que tanto necesita Guatemala.

El presidente del Congreso entiende perfectamente lo que hay que hacer, no desperdicia la luna de miel, y arranca un proceso de depurar los reglones 011 022 y 029. Y se ve cómo funciona la luna de miel: no hay ningún diputado que este cuestionando las decisiones del presidente, los sindicatos están callados y negocian con la cabeza agachada, la prensa solo cosas buenas mencionan. El éxito del presidente del congreso, hasta el momento, es total. Parece incluso que es capaz de lavarle la cara al partido UNE. Ves como los otros actores callan y esperan que pase el tiempo para reagruparse, esperar que surjan otros temas, y seguir con más de lo mismo.

En el otro organismo del Estado, parece que no le han dicho al presidente que ahora es momento de tomar decisiones, de hacer cambios, de marcar el rumbo. Las dos decisiones que ha tomado este gobierno son: poner al ejército a hacer carreteras y buscar donaciones para el tema de medicinas en los hospitales. Nada de trascendencia para la vida política de Guatemala.

Algunos temas urgentes: en todos los ministerios debe hacerse un inventario de empleados, sueldos y actividades de cada puesto, y es el momento para reducir personal superfluo en la planilla. (Ojo que esta luna de miel los político tradicionales la aprovechan para aumentar la planilla).

También se debe ordenar el tema de la deuda flotante.  Esa incertidumbre en cuanto al pago de trabajos realizados genera, no solo un aumento de precio en las obras, una nueva fuente de corrupción.

Temas específicos que se deben hacer en el Ministerio de Salud estos primeros meses: revisar los pactos colectivos y privilegios sindicales, es el momento de declararlos lesivos y volver a negociar. Es en estos primeros meses que se debe renegociar con la presencia de la prensa y demostrando que los interese de la mayoría se imponen frente a las minorías.  Se debe presentar un nuevo proceso para la adquisición de medicamentos, en el cual se garantice una verdadera competencia de precio, esta reforma debe tener tres principios: una subasta inversa transparente, los precios a los que se ha comprado y se compra deben ser públicos, y quienes participen en los procesos deben ser sujetos de rendir cuentas.

Guatemala tiene muchos procesos ineficientes, malas prácticas en la administración del ejecutivo, mucha mediocridad en los procesos y en la burocracia. Si le sumamos la corrupción que está en casi en cada centavo que se gasta, tenemos un aparato estatal ineficiente.  Pero la buena noticia es que se puede cambiar, y ese cambio en muchas cosas puede ser rápido, pero necesitamos que el nuevo presidente aproveche su luna de miel para echar a andar esos cambios, para corregir procesos y para enfrentar las estructuras paralelas antes que ellas se re organicen y nos vuelvan a gobernar.

La Administración Pública : ventas políticas del gobierno de transición

Si tú revisas la evolución de la administración de empresas (como ciencia), fácilmente observarás que su primera época “de oro” fue con una organización dominado por “órdenes y control”, donde sus organigramas eran muy verticales y existía poca o casi ninguna discrecionalidad en el actuar de los empleados. Puedes observar actualmente esta estructura en el ejército, la Iglesia Católica y el Organismo Ejecutivo.    Esta organización se caracterizó por ser muy rígida, mucha resistencia al cambio, lo que muchas veces fue parte importante del fracaso en empresas, las cuales no lograron ajustarse a las exigencias de sus clientes.

Dentro de ese sistema de administración vertical, existió también un abuso del concepto de comités, (se bromeaba que a un comité entraba un caballo y salía un camellos) los cuales contribuían a hacer engorroso la toma de decisiones.

Ambos conceptos, útiles en su momento, fueron superados por métodos más flexibles de administración, una organización más plana, con más discrecionalidad en los puestos y menos engorrosos los procesos de tomas de decisiones.  Lo importante es notar que la empresa privada, evolucionó pagando altos costos, pues el aprendizaje fue con pérdidas empresariales y desaparición de muchas empresas. Muchas veces el progreso tiene costos.

Esta idea que el progreso tiene sus costos, y que lo más caro o costoso es no progresar, nos debe servir como punto de partida para analizar el presupuesto 2016, o cualquier otro.  Menciono el del 2016, para el caso específico de Guatemala, porque hay un ambiente propicio para transformar al Estado, para reducir sus gastos de operación, pues la descarada corrupción y los pactos colectivos innombrables hacen ver que la administración, no solo del gobierno actual, sino de los anteriores esta de cabeza y debe enderezarse alguna vez.

Enderezar el presupuesto demanda cambios, demanda que los empleados van a sufrir rebajas en sus salarios, muchos van a ser despedidos, personas que viven de prestar servicios y vender bienes al Estado, van a quebrar o ver disminuir sus ingresos. Pero hacer esos esfuerzos es el único camino para enderezar el rumbo de la educación y la salud pública, es la única forma que lleguen carreteras a las comunidades más alejadas, será la única ventana de oportunidad para muchas comunidades de ver agua potable.  Mucho del progreso de los guatemaltecos depende que algunos grupos que hoy tienen privilegios paguen los costos al perderlos.

Debemos ver que la administración pública puede dar un viraje y enfocarse más en los consumidores, es decir los votantes, y menos en los usuarios del sistema, que son: los políticos, burócratas, proveedores del Estado, (incluso los presos, los abogados, los tramitadores, etc.)   Emprender esa búsqueda de mejora en la administración pública tiene costos que son necesarios pagar y solo así alcanzar mejores condiciones de vida para la mayoría de ciudadanos que vivimos en Guatemala.

¿Existe un problema fiscal en Guatemala?

Al leer una columna de Luis Pazos, decidí reescribirla aplicando las ideas a Guatemala.

Con mucha tristeza por el futuro de Guatemala me he encontrado con un debate muy pobre sobre el tema fiscal, un debate que recoge más de lo mismo, que busca culpables donde no los hay, y sobre todo que desperdicia una ventana de oportunidad política para redefinir el rumbo  en el tema fiscal.   Analicemos un poco el tema.

Los analistas están perdiendo la brújula y los políticos hace rato que la perdieron al presentar un plan para que las empresas paguen más impuestos, ya sea en el presente (reformando las leyes)  o en el futuro endeudando al país, pues cubrir o aumentar el gasto público, no es el principal problema que afecta al desarrollo, sino la desviación, derroche y robo de los impuestos por los gobernantes.

Ningún país del mundo ha resuelto sus problemas de pobreza, desempleo y bajo crecimiento, aumentando impuestos, o aumentando la recaudación fiscal en relación con su Producto Interno Bruto, sino incrementando la inversión y la presencia de grandes empresas, las cuales huyen de los países con más impuestos y presiones fiscales.

El plan presentado por el ministro de finanzas, Dorval Carias, podrá ayudar a aumentar la recaudación pero no ayudará al desarrollo económico.

Los desequilibrios fiscales que llevan a los gobiernos a endeudamientos sin posibilidades sanas de pago, no son resultado de la existencia de la LINEA que organiza la evasión o elusión fiscal, sino de un irresponsable e improductivo gasto público, que en nada apoya un mayor crecimiento económico.

Si en realidad el actual gobierno de transición quiere ayudar al desarrollo de Guatemala, el presidente Maldonado, debe presentar planes para reducir el gasto público, aumentar su productividad, detectar sus desvíos, transparentar su destino y recuperar los recursos robados en el pasado.

La solución a los problemas de déficit fiscal, deuda pública  y de pobreza no está por el lado de mayores impuestos y controles fiscales a las empresas, sino en limitar los gastos de los gobernantes y establecer una mayor vigilancia en el uso de los recursos fiscales, que es el principal problema que afecta al desarrollo.  Es la desviación, el derroche y robo de los impuestos por los gobernantes lo que no nos permite romper el circulo vicioso de malas instituciones de justicia que da como resultado malos políticos y malas políticas públicas.

No es dando más dinero a los gobernantes que se solucionan los problemas de delincuencia, pobreza, violencia, desnutrición, mala educación, etc. es invirtiendo los ingresos fiscales, primero en más y mejores controles y luego en proyectos priorizados.

El problema fiscal de Guatemala es la mediocre ejecución del gasto, y no la baja recaudación.  Debemos mejorar la calidad de los servicios públicos, reducir la corrupción y sobre todo, aprender que el estado solo puede gastar lo que le ingresa.

Los mitos fiscales detrás de la LINEA

El presupuesto de gastos de la nación parece que es intocable (lo que esta muy mal), así que no queda de otra que pensar en que hacer con el presupuesto de ingresos, el cual no tiene muchas opciones; reforma fiscal o deuda.

Hay quienes que se han creído esos datos exorbitantes de defraudación aduanera, y ven muchos ceros en las cuentas de los afamados miembros de la LINEA.  Y como contraparte, ven que al desmantelar esta estructura de defraudación, ese dinero aparecerá en las arcas del Estado, es decir, subirá la recaudación tributaria.   Yo tengo mis dudas sobre las dos cosas; primero no creo que sean tantos los millones defraudados y segundo, así como no veo esos millones en las cuentas de los hoy capturados, tampoco aparecerán en las arcas del estado.  Y a continuación mi explicación.

Supongamos que un furgón con producto por Q 100,000.00 paga un 20% de impuestos (IVA más algún arancel) esta mercadería puede entrar por el clásico contrabando que viene de Honduras o de México y pasar por las muy porosas fronteras de Guatemala, y digamos que estos contrabandistas cobran Q 5,000.00 por el furgón.  Existen ventajas de ingresar por las aduanas que domina la estructura de la LINEA, pues es más seguro el tránsito de la mercadería, el transporte más barato, y alguna otra.  Pero si cobran los Q20,000.00 (los impuestos legales) se hace rentable ir al contrabando tradicional, que no necesita de los favores de la LINEA. Las comisiones que se pagan por usar la LINEA son muy bajas comparadas con pagar los impuestos cabales.

La recaudación tiene otro problema; el contrabando que no pasa por las fronteras formales, sigue siento un porcentaje muy alto del consumo nacional, prueba de ellos es el tamaño de la economía informal.  Si la SAT presiona en las aduanas, suponiendo ya no existe la LINEA, se hará mucho más rentable el contrabando tradicional y el consumo de los productos que hoy no están pagando impuestos tendrán que subir de precio, dado que ahora pagarán, lo cual reducirá su consumo.  Por lo que la SAT no debe esperar que sus ingresos aumenten según ese mito de muchos ceros que se ha creando alrededor de los robos de la LINEA.

Por el lado de una mejor la recaudación no se ve muchas esperanzas.  Así que se viene una búsqueda desesperada por aumentar ingresos, la cual solo tiene dos opciones. La primera ir al Congreso a pedir deuda; hay que estar pendientes que el presupuesto de ingresos se apruebe junto con el de gastos, es decir, los prestamos que sean necesarios para cubrir ese déficit fiscal, de no aprobar los préstamos, el próximo gobierno deberá ir al congreso a solicitar su aprobación, teniendo desde el inicio, los nuevos diputados el “sartén por el mango”, lo que pone la negociación política en contra del ejecutivo.   Para superar una situación de estas es necesario experiencia en el intercambio de votos (roll roling).

También se ve una presión, una vez más, para una reforma fiscal, la cual buscará eliminar los efectos negativos de la que presentó el  Partido Patriota e intentará poner nuevos impuestos.

El panorama del presupuesto es gris, y la solución que beneficia al país es ajustar los gastos a la baja, pero eso no se mira.

Ley anticorrupción ¿simulación?

Guatemala vive un momento histórico en su lucha contra la corrupción. A estos momentos históricos hay que sumarles principios e ideas claras para que demos pasos en la dirección correcta, la cual es, sin lugar a dudar, hacer posible mediante las instituciones de justicia, que los corruptos terminen presos y sin el dinero que robaron.  La ex vicepresidente creo una secretaria por la transparencia, y ya van varias leyes anticorrupción que no han dado frutos. Como nos cuenta  a continuacion Luis Pazos, lo mismo pasa en Mexico.

Ley anticorrupción ¿simulación?

Luis Pazos

En un índice de impunidad elaborado por la Universidad de las Américas, que incluyó 59 países, México ocupó el segundo lugar con el mayor porcentaje de impunidad, la que sobresale en los tres niveles y poderes del gobierno, en empresas, institutos, sindicatos y universidades que manejan recursos públicos.

La ley anticorrupción, que implica reformas constitucionales, es en principio un avance. Sus leyes reglamentarias son definitivas para que realmente reduzcan la corrupción y la impunidad en el sector público o solo aumente la burocracia y la reglamentación,  encarezcan los trámites a los ciudadanos y se conviertan en una simulación.

La Reforma Constitucional amplía competencia a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para revisar las participaciones federales a los estados, pero debe incluir en las leyes reglamentarias la investigación por enriquecimiento ilícito o inexplicable de muchos  gobernadores y alcaldes, que han saqueado impunemente estados y municipios.

Se quejan algunos críticos de que esa nueva ley  mantiene el fuero al Presidente de la República,  gobernadores y  alcaldes. El problema no es el fuero, sino el no contemplar un desafuero expedito cuando existan pruebas documentadas de desvíos y corrupción. La Ley Anticorrupción debe terminar con la costumbre de que las evidencias sobre conductas ilícitas de altos funcionarios  sólo quedan en denuncias en los medios de comunicación, apostándole los corruptos al olvido con el tiempo.

Si las leyes reglamentarias no dejan claro el camino para castigar funcionarios de primer nivel, las Reformas anticorrupción solo servirán para crear una burocracia innecesaria y duplicidad de funciones. Para evitarlo es necesario fusionar la Secretaría de la Función Pública con la Auditoría Superior de la Federación, como cabeza autónoma del nuevo organismo anticorrupción, con competencia para revisar y vigilar todos los procesos  iniciados a funcionarios corruptos de los tres poderes y  niveles de gobierno, y en todas las instituciones, empresas y sindicatos que manejen o reciban dinero de los impuestos.