Presidente: La “luna de miel política” sí existe

En el quehacer político existe el concepto “luna de miel” y este se refiere a los primeros meses de gobierno donde se pueden y deben hacer los cambios ofrecidos durante la campaña o los que se deseen hacer, que se sabe, pueden generar resistencia.

Que pasa durante los primeros meses de gobierno:  primero los medios abren un compás de espera, dándole el beneficio de la duda el nuevo gobierno y ven las acciones con ojos de optimismo.  Segundo, los ciudadanos (que ya estuvieron expuestos a meses de campaña) no quieren saber más de políticos y bajan la guardia, dando el beneficio de la duda el gobernante, “que lo dejen trabajar”.  La burocracia y sindicatos también bajan la guardia, algunos de sus jefes se van, quieren ganarse la buena voluntad de las nuevas autoridades y están dispuestos a ceder espacios.  Los buscadores de rentas, buscan conocer a las nuevas autoridades, y también están dispuestos a colaborar.  En estos primeros meses se marcan las pautas de lo que se permitirá o no en la nueva administración.  Y es esta “buena voluntad” y tiempo de reorganización de los actores que se debe aprovechar para impulsar los cambios que tanto necesita Guatemala.

El presidente del Congreso entiende perfectamente lo que hay que hacer, no desperdicia la luna de miel, y arranca un proceso de depurar los reglones 011 022 y 029. Y se ve cómo funciona la luna de miel: no hay ningún diputado que este cuestionando las decisiones del presidente, los sindicatos están callados y negocian con la cabeza agachada, la prensa solo cosas buenas mencionan. El éxito del presidente del congreso, hasta el momento, es total. Parece incluso que es capaz de lavarle la cara al partido UNE. Ves como los otros actores callan y esperan que pase el tiempo para reagruparse, esperar que surjan otros temas, y seguir con más de lo mismo.

En el otro organismo del Estado, parece que no le han dicho al presidente que ahora es momento de tomar decisiones, de hacer cambios, de marcar el rumbo. Las dos decisiones que ha tomado este gobierno son: poner al ejército a hacer carreteras y buscar donaciones para el tema de medicinas en los hospitales. Nada de trascendencia para la vida política de Guatemala.

Algunos temas urgentes: en todos los ministerios debe hacerse un inventario de empleados, sueldos y actividades de cada puesto, y es el momento para reducir personal superfluo en la planilla. (Ojo que esta luna de miel los político tradicionales la aprovechan para aumentar la planilla).

También se debe ordenar el tema de la deuda flotante.  Esa incertidumbre en cuanto al pago de trabajos realizados genera, no solo un aumento de precio en las obras, una nueva fuente de corrupción.

Temas específicos que se deben hacer en el Ministerio de Salud estos primeros meses: revisar los pactos colectivos y privilegios sindicales, es el momento de declararlos lesivos y volver a negociar. Es en estos primeros meses que se debe renegociar con la presencia de la prensa y demostrando que los interese de la mayoría se imponen frente a las minorías.  Se debe presentar un nuevo proceso para la adquisición de medicamentos, en el cual se garantice una verdadera competencia de precio, esta reforma debe tener tres principios: una subasta inversa transparente, los precios a los que se ha comprado y se compra deben ser públicos, y quienes participen en los procesos deben ser sujetos de rendir cuentas.

Guatemala tiene muchos procesos ineficientes, malas prácticas en la administración del ejecutivo, mucha mediocridad en los procesos y en la burocracia. Si le sumamos la corrupción que está en casi en cada centavo que se gasta, tenemos un aparato estatal ineficiente.  Pero la buena noticia es que se puede cambiar, y ese cambio en muchas cosas puede ser rápido, pero necesitamos que el nuevo presidente aproveche su luna de miel para echar a andar esos cambios, para corregir procesos y para enfrentar las estructuras paralelas antes que ellas se re organicen y nos vuelvan a gobernar.

La Administración Pública : ventas políticas del gobierno de transición

Si tú revisas la evolución de la administración de empresas (como ciencia), fácilmente observarás que su primera época “de oro” fue con una organización dominado por “órdenes y control”, donde sus organigramas eran muy verticales y existía poca o casi ninguna discrecionalidad en el actuar de los empleados. Puedes observar actualmente esta estructura en el ejército, la Iglesia Católica y el Organismo Ejecutivo.    Esta organización se caracterizó por ser muy rígida, mucha resistencia al cambio, lo que muchas veces fue parte importante del fracaso en empresas, las cuales no lograron ajustarse a las exigencias de sus clientes.

Dentro de ese sistema de administración vertical, existió también un abuso del concepto de comités, (se bromeaba que a un comité entraba un caballo y salía un camellos) los cuales contribuían a hacer engorroso la toma de decisiones.

Ambos conceptos, útiles en su momento, fueron superados por métodos más flexibles de administración, una organización más plana, con más discrecionalidad en los puestos y menos engorrosos los procesos de tomas de decisiones.  Lo importante es notar que la empresa privada, evolucionó pagando altos costos, pues el aprendizaje fue con pérdidas empresariales y desaparición de muchas empresas. Muchas veces el progreso tiene costos.

Esta idea que el progreso tiene sus costos, y que lo más caro o costoso es no progresar, nos debe servir como punto de partida para analizar el presupuesto 2016, o cualquier otro.  Menciono el del 2016, para el caso específico de Guatemala, porque hay un ambiente propicio para transformar al Estado, para reducir sus gastos de operación, pues la descarada corrupción y los pactos colectivos innombrables hacen ver que la administración, no solo del gobierno actual, sino de los anteriores esta de cabeza y debe enderezarse alguna vez.

Enderezar el presupuesto demanda cambios, demanda que los empleados van a sufrir rebajas en sus salarios, muchos van a ser despedidos, personas que viven de prestar servicios y vender bienes al Estado, van a quebrar o ver disminuir sus ingresos. Pero hacer esos esfuerzos es el único camino para enderezar el rumbo de la educación y la salud pública, es la única forma que lleguen carreteras a las comunidades más alejadas, será la única ventana de oportunidad para muchas comunidades de ver agua potable.  Mucho del progreso de los guatemaltecos depende que algunos grupos que hoy tienen privilegios paguen los costos al perderlos.

Debemos ver que la administración pública puede dar un viraje y enfocarse más en los consumidores, es decir los votantes, y menos en los usuarios del sistema, que son: los políticos, burócratas, proveedores del Estado, (incluso los presos, los abogados, los tramitadores, etc.)   Emprender esa búsqueda de mejora en la administración pública tiene costos que son necesarios pagar y solo así alcanzar mejores condiciones de vida para la mayoría de ciudadanos que vivimos en Guatemala.

¿Existe un problema fiscal en Guatemala?

Al leer una columna de Luis Pazos, decidí reescribirla aplicando las ideas a Guatemala.

Con mucha tristeza por el futuro de Guatemala me he encontrado con un debate muy pobre sobre el tema fiscal, un debate que recoge más de lo mismo, que busca culpables donde no los hay, y sobre todo que desperdicia una ventana de oportunidad política para redefinir el rumbo  en el tema fiscal.   Analicemos un poco el tema.

Los analistas están perdiendo la brújula y los políticos hace rato que la perdieron al presentar un plan para que las empresas paguen más impuestos, ya sea en el presente (reformando las leyes)  o en el futuro endeudando al país, pues cubrir o aumentar el gasto público, no es el principal problema que afecta al desarrollo, sino la desviación, derroche y robo de los impuestos por los gobernantes.

Ningún país del mundo ha resuelto sus problemas de pobreza, desempleo y bajo crecimiento, aumentando impuestos, o aumentando la recaudación fiscal en relación con su Producto Interno Bruto, sino incrementando la inversión y la presencia de grandes empresas, las cuales huyen de los países con más impuestos y presiones fiscales.

El plan presentado por el ministro de finanzas, Dorval Carias, podrá ayudar a aumentar la recaudación pero no ayudará al desarrollo económico.

Los desequilibrios fiscales que llevan a los gobiernos a endeudamientos sin posibilidades sanas de pago, no son resultado de la existencia de la LINEA que organiza la evasión o elusión fiscal, sino de un irresponsable e improductivo gasto público, que en nada apoya un mayor crecimiento económico.

Si en realidad el actual gobierno de transición quiere ayudar al desarrollo de Guatemala, el presidente Maldonado, debe presentar planes para reducir el gasto público, aumentar su productividad, detectar sus desvíos, transparentar su destino y recuperar los recursos robados en el pasado.

La solución a los problemas de déficit fiscal, deuda pública  y de pobreza no está por el lado de mayores impuestos y controles fiscales a las empresas, sino en limitar los gastos de los gobernantes y establecer una mayor vigilancia en el uso de los recursos fiscales, que es el principal problema que afecta al desarrollo.  Es la desviación, el derroche y robo de los impuestos por los gobernantes lo que no nos permite romper el circulo vicioso de malas instituciones de justicia que da como resultado malos políticos y malas políticas públicas.

No es dando más dinero a los gobernantes que se solucionan los problemas de delincuencia, pobreza, violencia, desnutrición, mala educación, etc. es invirtiendo los ingresos fiscales, primero en más y mejores controles y luego en proyectos priorizados.

El problema fiscal de Guatemala es la mediocre ejecución del gasto, y no la baja recaudación.  Debemos mejorar la calidad de los servicios públicos, reducir la corrupción y sobre todo, aprender que el estado solo puede gastar lo que le ingresa.

¿Quién gana con las manifestaciones?

Los abuelitos saben bien que lo que no cuesta se hace fiesta. Y los economistas explican esto diciendo; si alcanzar ciertos beneficios no está asociado a los costos, se tenderá a utilizar de más algunos recursos, conduciéndonos a una economía ineficiente.

Este divorcio entre beneficios y costos ha generado aumento de bloqueos, pues se puede ganar algo: (aumentos de sueldo, títulos de propiedad, más presupuesto) a un costo bajo, algunas semanas manifestando. El verdadero costo lo pagan los ciudadanos, al no poder movilizarse, e incluso tener que pagar con sus impuestos los beneficios que estos manifestantes recibirán. Así como hay un tercero que paga los platos rotos, aunque no lo crea, también hoy otro “tercero” que recibe beneficios de estos actos: los diputados.

Ahora tratare de explicarle como es que estos personajes ganan en esto. Una de las funciones de nuestros representantes es intermediar, en términos sencillos intermediar políticamente es hacer contrapeso en la formulación del presupuesto, es asignar recursos a las cortes, es tratar de llevar obras a las comunidades, buscar presionar al ejecutivo por un aumento salariar, el caso de la pensión al adulto mayor es un buen ejemplo de intermediar entre un grupo de la sociedad y el ejecutivo. Entonces ¿Dónde está la ganancia de los diputados? Ellos quedan bien con los manifestantes pues ofrecen y algunas veces cumplen (con el dinero de impuestos), lo que les genera lealtades de ciertos grupos y con los ciudadanos, pues logran disolver la manifestación y otra cosa no muy directa pero si beneficiosa, es que logran exposición con sus votantes. No pierden.

Las manifestaciones, como una rara expresión democrática, deberían afectar a los involucrados para que sean socialmente eficientes. La eficiencia en términos económicos se alcanza al emprender actividades que sus ingresos superen a sus costos, por supuesto los costos reales. Los beneficios son para los manifestantes y los diputados, entonces busquemos asociar costos, que los manifestantes viajen a bloquear las salidas de las colonias donde viven diputados, entonces éstos deberán explicar a sus vecinos que pasa, y regularmente las manifestaciones se dirigirán hacia las casas de los diputados que más ofrecen. Veremos si los diputados reacción igual de pacientes y conciliadores ante el bloqueo cuando los vecinos no quieran diputados en sus condóminos o colonias.

Ser diputado tiene un costo, el cual en Guatemala está más asociado a llegar a ocupar los primeros lugares en los partidos grandes, lo cual se logra por ejemplo, pagando por su ficha o pagar con lealtad hacia el líder del partido, incluso podemos decir que pagar al hacer campaña. Pero una vez electos no hay costos asociados a su gestión. Que les parece que les empecemos a pasar los costos de las muchas cosas que los benefician, como que sean ellos los que soporten los inconvenientes de las manifestaciones.

Cristian Álvarez

Director

Centro para el Análisis de las Decisiones Públicas -CADEP-

Esteve Jobs, el milagro de una adopción

Conocía sobre Steve Jobs lo mínimo; co-fundador de Apple, un icono no solo en la tecnología, sino en mercadeo, y también un ejemplo de las ventajas de vivir en un país con oportunidades donde estas historias de éxito se repiten mucho más que en otros países. Y lo que más me gusta de hablar de este personaje, es la simpatía que muchos ciudadanos del mundo sentían por él.  Es el ejemplo de empresario; alguien que arriesga, lucha por sus ideas, y se enfoca más en crear que en ganar dinero, por supuesto que si creó algo de beneficio para la sociedad recibirá ganancias, y dentro de más intercambio, más grande será su fortuna.

Pero lo que no sabía es que Steve fue adoptado, que gracias a esa magnífica institución que se base en el amor, tuvo una segunda oportunidad de crecer rodeado de amor.    En esta conferencia, por la aceptación de un doctorado, cuenta esa primera parte de su vida. (http://www.youtube.com/watch?v=D1R-jKKp3NA&feature=share)

Mientras lamentamos la muerte de Steve Jobs, un genio que sin duda los amantes de ipod, iphoene, ipad, etc. lo extrañaremos, en Guatemala estamos matando a futuros Steves Jobs, una simple ley les está robando la posibilidad, a muchos niños que no nacieron en una familia que los rodee de amor y cosas buenas, de integrarse a la sociedad de la mano de una familia sustituta. En el siguiente documental;  (http://reason.com/blog/2011/10/06/reasontv-abandoned-in-guatemal) podemos ver como una nueva ley hizo que las adopciones pasaran de más de 5,000 casos en 2007 a 35 en el 2010.  Es un dato que vale la pena revisar, y sobre todo determinar si los más de 4,000 niños al año que no han sido adoptados están en mejores condiciones que los que   sí tuvieron la suerte de unirse a una familia adoptiva.

Ver las cosas en retrospectiva es muy fácil. Hoy vemos el milagro que es Apple, que por cierto, la existencia de un proceso que facilitase las adopciones lo hizo posible.   Pero ver las cosas a futuro demanda más esmero y cuidado. Pensemos por un momento que los diputados creyeron legítimamente o ingenuamente en el bienestar que podía traer aprobar esta ley en el 2006, pero hoy está claro que destruyó la institución de las adopciones, por lo que esperaríamos que den marcha atrás en tan dañina ley.

En los parlamentos los diputados discuten para aprobar y reformar leyes, pero pocas veces para abolirlas.  Por supuesto muchas veces hay intereses y beneficios creados alrededor de las leyes, y siempre una resistencia al cambio. Pero el cambio es innato al desarrollo, y equivocarse también es parte del progreso y de nuestra imperfección como humanos.  Por eso la importancia de incluir en nuestra constitución un artículo que diga: Los decretos Legislativos caducarán a los diez años de su emisión. Su vigencia se podrá prorrogar después de ocho años de estar en vigor. De esta forma se evita la acumulación de leyes inaplicables, obsoletas, redundantes, contradictorias o que hayan demostrado que son dañinas para la sociedad. (El ocaso legislativo es como se le conoce a la caducidad de las normas que emiten los parlamentos y estaba incluida en la propuesta de reforma constitucional que promueve la asociación proReforma en Guatemala).