Sobre los Sindicatos y sus abusos

México, en la época del PRI, fue un ejemplo de como las organizaciones minoritarias, se unen para mantener partidos o personas en el poder, pero poco a poco estas minorías van cobrando fuerza y se salen de control.  En los siguientes párrafos, copio escritos de Luis Pazos sobre como esas minorías, en el caso de México los sindicatos, construyen privilegios sobre esa relación perversa que se genera que para llegar a la presidencia se necesita, en democracia, sumar el apoyo de las minorías.

En 1928, Plutarco Elías Calles, admirador de Mussolini, funda el PNR, que posteriormente cambia de nombre a PRI. Hasta los años 70 el PRI prácticamente no tenía ciudadanos afiliados, solo sindicatos, centrales campesinas y grupos organizados, quienes les aseguraban votos a cambio de privilegios, subsidios, diputaciones o altos puestos en el gobierno federal. El sindicato de maestros, de Pemex, de burócratas, del Seguro social, de la Comisión Federal de Electricidad, de ferrocarrileros, la Central Nacional Campesina (CNC) y la CTM, entre otros grupos, intercambian prebendas, como el monopolio de decidir quién entra a trabajar en las empresas o instituciones gubernamentales, a cambio de subordinación y apoyo político. Los crecientes costos generados por los privilegios otorgados a los sindicatos y su progresivo poder hicieron insostenibles los gastos, pensiones e ineficiencias de esos grupos. Algunos se convirtieron en Frankensteins: sus creadores ya no los pudieron controlar.

El encarcelamiento de algunos líderes, como la Quina o Elba Esther Gordillo, no fue solo por corrupción, sino por enfrentar a sus creadores. Ese sindicalismo, todavía vivo en varias empresas estatales y sectores gubernamentales, es una de las causas de ineficiencia, pensiones excesivas y pasivos laborales impagables, que cada día absorben un mayor porcentaje del gasto público y hacen necesario que los ciudadanos productivos paguen más impuestos para mantenerlos.